ITC-BT-21: qué tubo o canal exige el REBT y con qué diámetro
Tubo rígido, corrugado o canaleta: qué pide la ITC-BT-21 según si va empotrado, en superficie o enterrado, qué diámetro toca por sección de cable y los errores más comunes.
Casi nadie discute la sección del cable, pero muchísima gente mete tres cables de 2,5 mm² en un tubo de 16 y se queda tranquila. La ITC-BT-21 del REBT es la instrucción que dice justo eso: por dónde tienen que ir los conductores dentro de una instalación interior, qué tubo o qué canal se puede usar en cada situación y qué diámetro corresponde según lo que vayas a meter dentro.
Es una de las instrucciones más “de obra” del reglamento. No habla de cálculos ni de protecciones: habla de tubos, canaletas, molduras, registros y curvas. Y es donde se suspenden más instalaciones a la hora de firmar un boletín, porque los defectos son visibles a simple vista.
Qué regula exactamente la ITC-BT-21
La instrucción cubre los sistemas de conducción de cables de las instalaciones interiores o receptoras, y los divide en dos familias:
- Tubos protectores: rígidos, curvables y flexibles, en montaje superficial, empotrado, enterrado o aéreo.
- Canales protectoras: canaletas de superficie, molduras, canales de zócalo, canales de suelo y sistemas para suelos técnicos.
Para cada familia fija tres cosas: características mínimas del material (resistencia a compresión, al impacto, temperaturas de trabajo, grado de protección), diámetros o secciones mínimas según los conductores que albergan, y reglas de instalación (trazado, curvas, registros, distancias a otras canalizaciones).
Lo importante de entender: el tubo no está para “ordenar” los cables. Está para protegerlos mecánicamente y para permitir que se puedan sustituir sin romper la pared.
Los diámetros: la parte que más se incumple
La ITC-BT-21 incluye tablas de diámetro exterior mínimo de tubo en función del número de conductores y de su sección. Estos son los valores que más aparecen en una vivienda o un local pequeño:
- 1,5 mm²: hasta 5 conductores caben en tubo de 16 mm.
- 2,5 mm²: 2 conductores en 16 mm; de 3 a 5 conductores, 20 mm.
- 4 mm²: hasta 4 conductores en 20 mm; 5 conductores, 25 mm.
- 6 mm²: 2 conductores en 20 mm; de 3 a 5, 25 mm.
- 10 mm²: 2 conductores en 25 mm; de 3 a 5, 32 mm.
- 16 mm²: hasta 3 conductores en 32 mm; 4 o 5, 40 mm.
Detrás de esos números hay un criterio que conviene interiorizar más que la tabla: la sección ocupada por los conductores no debe pasar de un tercio de la sección interior del tubo. Es la llamada regla del 33%, y existe por una razón práctica que la propia instrucción exige: los conductores tienen que poder introducirse y retirarse con facilidad después de instalado el tubo. Si el tubo va tan lleno que hay que tirar con alicates, la instalación está mal aunque el diámetro coincida con la tabla.
Ese detalle es el que convierte una reforma futura en algo barato o en un desastre. Un tubo de 20 mm bien planteado permite pasar un cable nuevo el día que amplíes un circuito; uno de 16 saturado obliga a picar. Cuando estés decidiendo la sección de cable según potencia y distancia, decide el tubo en la misma conversación, no después.
Qué tubo según dónde vaya
No vale el mismo tubo en todas partes. La ITC-BT-21 clasifica los tubos con un código de características mecánicas y térmicas, y exige mínimos distintos por tipo de montaje.
Montaje en superficie
Aquí el tubo está expuesto a golpes, así que se pide resistencia a la compresión y al impacto altas y un tubo rígido o curvable. Es el caso de garajes, trasteros, cuartos técnicos o instalaciones vistas en locales. El tubo corrugado fino de obra no es válido en superficie: se aplasta con cualquier golpe y deja el cable sin protección.
Además, el trazado en superficie debe seguir líneas verticales y horizontales o ser paralelo a las aristas de la pared. No es estética: es previsibilidad. Cualquiera que taladre después debe poder anticipar por dónde pasa la instalación.
Montaje empotrado en obra
Es el caso típico de vivienda. Se admite tubo curvable o flexible corrugado con exigencias mecánicas menores, porque la protección real la da el mortero o el tabique. Aun así hay condiciones que se saltan a menudo:
- En cambios de dirección el tubo debe estar convenientemente curvado, sin estrangular la sección.
- Los radios de curvatura son los que indique el fabricante, no lo que aguante el tubo antes de doblarse.
- Los registros y cajas deben quedar accesibles y con la tapa desmontable. Una caja empotrada tapada con yeso y pintada es un defecto, no un acabado limpio.
Canalizaciones enterradas
En enterrado se exige tubo con resistencia a compresión reforzada, habitualmente corrugado de doble pared (interior liso, exterior corrugado), y diámetros mayores porque los tramos son largos y hay que poder tirar el cable. La profundidad la fija el proyecto y la instrucción aplicable al tipo de red; en redes subterráneas se manejan valores del orden de 0,6 m bajo acera y 0,8 m bajo calzada. Y el cable que va dentro también cambia: ahí toca cable tipo RZ1-K o similar, no conductores de instalación interior, como explicamos al hablar de tipos de cables eléctricos y su designación.
Reglas de instalación que se comprueban a simple vista
Estas son las que más veces aparecen como defecto en una revisión o al tramitar documentación:
- Registros cada 15 metros como máximo en tramos rectos. Sin registros intermedios no hay forma de tirar el cable sin dañarlo.
- Máximo 3 curvas de 90º entre dos registros consecutivos. Con la cuarta curva el tiro es imposible y el aislamiento sufre.
- Prohibido hacer empalmes dentro del tubo. Las conexiones van en caja de registro, siempre. Es el mismo motivo por el que la caja de derivación es obligatoria y no opcional.
- Separación mínima de 3 cm respecto a canalizaciones no eléctricas (agua, gas, calefacción). Y la instalación eléctrica no debe quedar por debajo de tuberías que puedan condensar o gotear, salvo protección específica.
- Identificación de circuitos. Un tubo por circuito bien identificado ahorra horas en cualquier avería futura.
Canales protectoras: cuándo son la mejor opción
La canaleta tiene mala fama estética, pero técnicamente resuelve muchos casos. La ITC-BT-21 las clasifica según si la tapa se puede abrir sin herramienta o solo con herramienta, y eso condiciona dónde puede ir cada tipo y qué puede llevar dentro.
Puntos clave:
- Dentro de una canal solo van conductores aislados o cables, nunca conductores desnudos.
- Las canales cerradas para uso general tienen que cumplir un grado de protección mínimo del tipo IP4X frente a la entrada de cuerpos sólidos, con el criterio que explicamos en el artículo sobre grados de protección IP e IK.
- Se aplica el mismo criterio de llenado: hay que dejar espacio libre para añadir conductores más adelante.
- Las molduras y canales de zócalo no son válidas en locales húmedos ni en zonas donde la canal pueda recibir golpes o agua.
Cuando la obra no compensa, la canal es la solución honesta y reglamentaria. Lo desarrollamos con más detalle en la comparativa de empotrar cables o ir con canaleta en una reforma.
Por qué esto importa más allá de la norma
Un tubo mal elegido no salta el diferencial ni provoca un incendio al día siguiente. El daño es más lento: cables que se calientan sin ventilación, aislamientos raspados al tirar en tubos saturados, instalaciones imposibles de ampliar y documentación que no se puede firmar porque los registros no son accesibles.
En la práctica, la ITC-BT-21 es la instrucción que decide si dentro de diez años una ampliación te cuesta una mañana o una semana de albañilería. Merece la pena hablarlo antes de cerrar paredes, no después.
Si estás planteando una reforma, ampliando circuitos o quieres que alguien revise cómo está canalizada tu instalación actual antes de tocarla, podemos verlo contigo desde el servicio de instalación de enchufes y circuitos nuevos o, si el trabajo pasa por el cuadro, desde el de cuadro eléctrico. También trabajamos a pie de obra en Sabadell y alrededores.
Preguntas frecuentes
¿Puedo pasar dos circuitos distintos por el mismo tubo?
Técnicamente la ITC-BT-21 no lo prohíbe de forma absoluta si se respeta el llenado y los conductores tienen el mismo nivel de aislamiento, pero es una mala práctica que complica el mantenimiento y la identificación. Lo razonable es un tubo por circuito: facilita localizar averías y permite ampliar sin tocar el resto.
¿El tubo corrugado de toda la vida sigue siendo válido?
Sí, pero solo en montaje empotrado en obra, donde la protección mecánica la aporta el propio tabique. En superficie hay que ir a tubo rígido o curvable con resistencia al impacto y a la compresión adecuadas, y en enterrado a tubo de doble pared reforzado.
¿Qué pasa si mi instalación tiene los tubos demasiado llenos?
No es un defecto que corte el suministro, pero sí impide sustituir conductores sin romper pared y puede afectar a la disipación de calor. Si se detecta al revisar la instalación, lo habitual es corregirlo en los tramos accesibles o al ampliar circuitos, aprovechando la intervención para dejar diámetro de sobra.
¿Es legal tapar una caja de registro con yeso si ya no la uso?
No. Las cajas y registros deben quedar accesibles y con la tapa desmontable, precisamente porque contienen conexiones. Si una caja ha quedado sin uso, lo correcto es retirar los empalmes y dejarla vacía y accesible, o rehacer el trazado, no ocultarla.
Publicado por
Equipo electrico24