Resistencia de aislamiento: qué es, cómo se mide con megóhmetro y qué valores exige el REBT
La medida que decide si tu instalación pasa el boletín. Qué es la resistencia de aislamiento, con qué tensión se mide, qué valores mínimos pide el REBT y por qué a veces da bajo sin haber avería.
Cuando un electricista tramita un boletín, hay una medida que no puede saltarse y que decide más que ninguna otra si la instalación sale adelante: la resistencia de aislamiento. No es un trámite de papel ni un número que se rellene a ojo. Es una prueba física que se hace en el cuadro, con un aparato específico, y que responde a una pregunta muy concreta: ¿los cables de esta instalación siguen siendo cables, o hay puntos por donde la corriente ya se está escapando?
Es también la medida peor entendida por quien no se dedica a esto. Mucha gente asume que si los enchufes funcionan y nada salta, el aislamiento está bien. Y no: el aislamiento se degrada de forma silenciosa durante años y solo se manifiesta cuando ya es un problema serio —un diferencial que dispara sin motivo aparente, un calambre al tocar una carcasa metálica o directamente un boletín que no pasa.
Qué es la resistencia de aislamiento
Un cable eléctrico tiene dos partes: el conductor de cobre, que debe llevar la corriente, y el aislante que lo envuelve, que debe impedir que la corriente se vaya a ningún otro sitio. Ese aislante no es un bloqueo perfecto. Es un material con una resistencia altísima, pero finita.
La resistencia de aislamiento mide precisamente cuánto se opone ese aislante a dejar pasar corriente hacia donde no debe: hacia tierra, hacia una tubería, hacia otro conductor o hacia la carcasa de un aparato. Se expresa en megaohmios (MΩ), es decir, millones de ohmios.
La lógica es inversa a lo que uno esperaría de una medida: cuanto más alto es el número, mejor. Un aislamiento sano da valores de decenas o cientos de megaohmios. Un aislamiento degradado baja a unidades. Un cable con el aislante roto o encharcado puede dar décimas de megaohmio o menos, y eso significa que hay un camino abierto para la corriente.
Las causas de que ese valor caiga son casi siempre las mismas:
- Humedad. Es la número uno con diferencia. Agua condensada dentro de tubos, cajas de registro en fachadas o garajes, filtraciones desde una terraza mal impermeabilizada.
- Envejecimiento del aislante. Los cables de PVC de instalaciones de los 60, 70 y 80 se vuelven quebradizos, se cuartean y pierden propiedades dieléctricas, sobre todo si han trabajado calientes durante décadas.
- Daño mecánico. Un cable pellizcado al pasarlo por el tubo, un taladro que ha rozado una canalización empotrada, un tornillo apretado sobre el aislante en una caja.
- Calor sostenido. Circuitos que han funcionado años por encima de su sección adecuada. Es una consecuencia directa de no haber calculado bien la sección de cable según potencia y distancia en su día.
- Roedores y plagas en naves, sótanos, falsos techos y locales antiguos.
Con qué se mide y por qué no vale un multímetro
Aquí está el malentendido más frecuente. Un multímetro mide resistencia, sí, pero lo hace aplicando la tensión de su propia pila: unos pocos voltios. Con esa tensión, un aislante deteriorado se comporta como si estuviera perfecto. La medida sale “infinito” y no significa absolutamente nada.
La resistencia de aislamiento se mide con un megóhmetro (comúnmente llamado megger, por la marca que lo popularizó). Su particularidad es que genera internamente una tensión continua alta —500 voltios en el caso habitual— y la aplica al circuito para forzar al aislante a demostrar que aguanta. Es una prueba de esfuerzo, no una lectura pasiva.
La tensión de ensayo no es arbitraria, la fija el REBT según la tensión nominal de la instalación:
- 250 V de ensayo para circuitos de muy baja tensión de seguridad o protección (MBTS/MBTP), los que trabajan por debajo de 50 V.
- 500 V de ensayo para instalaciones de hasta 500 V nominales. Es el caso de cualquier vivienda, comercio u oficina normal.
- 1.000 V de ensayo para instalaciones por encima de 500 V.
El multímetro sigue siendo la herramienta para tensión, continuidad y resistencia ordinaria, pero para esta prueba concreta no sirve. Son instrumentos distintos para preguntas distintas.
Qué valores mínimos exige el REBT
La ITC-BT-19 establece los valores por debajo de los cuales una instalación no se considera apta:
| Tensión nominal de la instalación | Tensión de ensayo | Resistencia mínima |
|---|---|---|
| MBTS / MBTP (≤ 50 V) | 250 V | 0,25 MΩ |
| Hasta 500 V | 500 V | 0,50 MΩ |
| Superior a 500 V | 1.000 V | 1,00 MΩ |
Para una vivienda o un local corriente, el número que importa es 0,50 MΩ. Ese es el suelo legal.
Ahora bien, conviene separar el mínimo normativo de lo que un electricista considera una instalación sana. Medio megaohmio es el límite por debajo del cual el boletín no sale, pero una instalación en buen estado no anda rondando esa cifra: da varios megaohmios como mínimo, y con frecuencia decenas o cientos.
Una lectura de 0,6 MΩ cumple sobre el papel y a la vez es una señal clara de que algo se está degradando. Es el tipo de valor que conviene anotar y volver a medir, porque la tendencia a la baja suele continuar. En la práctica, cualquier resultado por debajo de 1 MΩ en una instalación moderna merece que se busque la causa aunque técnicamente pase.
La medición se hace en dos frentes: entre conductores activos (fase-neutro) y entre cada conductor activo y tierra. Un aislamiento puede estar perfecto respecto a tierra y comprometido entre fase y neutro, o al revés. Medir solo uno de los dos deja la mitad del diagnóstico fuera.
Cómo se hace la prueba en la práctica
El orden de trabajo importa, tanto por la validez del resultado como por no destrozar nada por el camino.
1. Instalación sin tensión y comprobada. Se abre el general y se verifica ausencia de tensión. El megóhmetro inyecta 500 V continuos: aplicarlos sobre un circuito en tensión es un error grave.
2. Desconectar los receptores. Todo aparato enchufado o conectado se retira del circuito. Si no, no estás midiendo el aislamiento de la instalación: estás midiendo el de la instalación en paralelo con el de cada electrodoméstico, y el resultado siempre saldrá bajo. Este es, con diferencia, el motivo más frecuente de una medida mala en una instalación que está perfectamente.
3. Retirar o aislar la electrónica sensible. Protectores contra sobretensiones (SPD), drivers de LED, domótica, variadores, telefonillos. Los 500 V del ensayo pueden dañarlos y además falsean la lectura. Los SPD, en particular, están diseñados para derivar tensiones altas a tierra: si se dejan conectados, el megóhmetro lee su actuación como si fuera un fallo de aislamiento.
4. Medir global y luego circuito a circuito. Primero se mide el conjunto para saber si hay problema. Si el valor sale bajo, se separan los circuitos en el cuadro y se mide cada uno por su cuenta. Así se acota si el defecto está en el circuito de cocina, en el de la terraza o en el de alumbrado exterior, en lugar de buscar a ciegas por toda la casa.
5. Mantener el ensayo el tiempo suficiente. El valor no se estabiliza al instante: sube durante los primeros segundos mientras el aislante se carga. Se toma la lectura una vez asentada, normalmente al cabo de un minuto.
6. Anotar condiciones. La humedad ambiental y la temperatura afectan al resultado. Un circuito exterior medido tras días de lluvia puede dar un valor sensiblemente peor que el mismo circuito en verano. No invalida la medida, pero explica variaciones que si no parecen inexplicables.
Aislamiento bajo y diferenciales que saltan: la misma historia
Un aislamiento degradado y un diferencial caprichoso son casi siempre el mismo problema visto desde dos ángulos. Si el aislante de un circuito ha perdido propiedades, parte de la corriente se va por ahí de forma permanente. Esa corriente que no vuelve por el neutro es exactamente lo que el diferencial detecta.
Por eso una instalación con 0,4 MΩ en el circuito de la terraza tiene un diferencial que dispara cuando llueve y funciona el resto del año: la humedad hunde todavía más un aislamiento que ya estaba justo, la fuga sube y cruza el umbral. Si quieres ver el fenómeno desde el lado de la corriente en lugar del lado del aislante, está desarrollado en qué es la corriente de fuga y cómo se mide con pinza amperimétrica.
La diferencia práctica entre ambas mediciones es útil: la pinza de fugas mide con la instalación viva y con los aparatos funcionando, y sirve para saber cuánto se está escapando ahora mismo. El megóhmetro mide con la instalación muerta y desconectada, y sirve para saber cómo está el cableado en sí. Un diagnóstico completo de un cuadro que salta normalmente pasa por las dos.
Cuándo te la van a medir sí o sí
- Al tramitar un boletín o CIE, sea por alta nueva, aumento de potencia o reforma. Es una de las verificaciones obligatorias antes de emitir el certificado.
- En inspecciones periódicas OCA, en locales de pública concurrencia, comunidades con potencia elevada e instalaciones industriales.
- En las verificaciones iniciales de cualquier instalación nueva antes de ponerla en servicio, tal como recoge la ITC-BT-05 sobre verificaciones e inspecciones.
- En un diagnóstico de avería cuando hay disparos recurrentes sin causa aparente.
Si el valor no llega al mínimo, el boletín no se emite. No es cuestión de criterio del instalador: es un requisito reglamentario, y firmarlo sabiendo que no cumple compromete personalmente a quien firma.
¿Puedo medir yo la resistencia de aislamiento de mi casa?
Técnicamente hace falta un megóhmetro, un instrumento que no es de uso doméstico y que aplica 500 V continuos a la instalación. Además, para que la medida sea válida hay que dejar la instalación sin tensión, desconectar todos los receptores y retirar la electrónica sensible, incluidos los protectores contra sobretensiones. Es una prueba que hace un instalador habilitado con equipo calibrado, y el resultado solo tiene valor documental si va acompañado del certificado correspondiente.
He medido y me da 0,6 MΩ. ¿Está bien o está mal?
Cumple el mínimo del REBT para una instalación de hasta 500 V, que son 0,50 MΩ, así que sobre el papel pasa. Pero es un valor pobre para una instalación en buen estado, donde lo normal son varios megaohmios o más. Un 0,6 indica que el aislamiento está degradado y que la tendencia probablemente siga bajando. Merece la pena localizar qué circuito lo está tirando abajo antes de que deje de cumplir o empiece a disparar el diferencial.
¿Por qué me sale un valor bajísimo si todo funciona bien?
La causa más común con diferencia es no haber desconectado los aparatos. Cada electrodoméstico, cargador o luminaria LED conectado aporta su propia fuga y todos ellos se suman en paralelo, hundiendo la lectura de una instalación que puede estar perfecta. Lo segundo más habitual son los protectores contra sobretensiones conectados, que derivan a tierra por diseño. Con todo desconectado, si el valor sigue bajo, entonces sí hay un defecto real en el cableado.
Si el aislamiento no cumple, ¿hay que cambiar toda la instalación?
No necesariamente. Lo primero es acotar: midiendo circuito a circuito desde el cuadro se identifica cuál está fallando. Muchas veces el problema está localizado en un tramo concreto —un circuito exterior con humedad, una caja de registro encharcada, un cable dañado en una reforma— y se resuelve sustituyendo esa parte. Si el valor bajo aparece de forma generalizada en toda la vivienda y el cableado tiene décadas, ahí sí suele apuntar a una renovación completa.
Si estás tramitando un boletín, has recibido un aviso de que tu instalación no cumple o llevas meses con un diferencial que salta sin explicación, la medición de aislamiento es el punto de partida del diagnóstico. En boletín eléctrico explicamos cómo funciona el trámite completo, y si lo que buscas es localizar el circuito que está fallando, puedes verlo en reparación de averías.
Publicado por
Equipo electrico24