Subir la potencia eléctrica: cuándo merece la pena y cómo se hace bien
Cuándo subir la potencia contratada de tu casa o local: señales claras, qué cambia en el cuadro, qué papeles hace falta y errores típicos que cuestan caros. Guía honesta sin tecnicismos.
Saltan las luces cuando enchufas el horno y la lavadora a la vez. La factura sube en invierno cuando entran los radiadores. Has comprado un coche eléctrico y el wallbox no termina de funcionar. Si te suena alguna de estas situaciones, probablemente toca revisar la potencia contratada —y, en muchos casos, ampliarla. Pero no siempre es la solución correcta. Esta guía te ayuda a decidir bien antes de gastar.
Qué es exactamente la potencia contratada
La potencia contratada es el máximo consumo eléctrico simultáneo (en kilovatios, kW) que tu instalación puede demandar a la vez. Si la sobrepasas, salta el ICP (interruptor de control de potencia) o el limitador del contador inteligente, y se va la luz.
En la factura aparece como “Término de potencia” y se paga todos los meses, uses electricidad o no. Por eso una potencia más alta de la necesaria es dinero tirado, y una demasiado baja es vivir con cortes constantes.
Las potencias estándar en monofásica residencial van desde 2,3 kW hasta 14,49 kW. A partir de 15 kW casi siempre toca pasar a trifásica, que es lo que tienen muchos chalets, locales y naves.
Las 5 señales claras de que toca subir potencia
No es subjetivo. Hay síntomas concretos:
- Saltones recurrentes del ICP cuando combinas dos electrodomésticos pesados (horno + vitro, lavadora + secadora, aire acondicionado + microondas).
- Wallbox de coche eléctrico recién instalado que no carga al máximo o que limita la velocidad por la noche cuando el resto de la casa también consume.
- Bomba de calor o aerotermia nuevas: estos sistemas demandan picos altos al arrancar el compresor en frío.
- Cocina de inducción sustituyendo a una de gas: la inducción puede pedir 7,4 kW solo entre placa y horno cuando va a tope.
- Local comercial con maquinaria nueva (cámara frigorífica, plancha industrial, vitrina caliente): el negocio crece, los aparatos también, y la línea de hace 15 años se queda corta.
Si tienes uno solo de estos síntomas y los saltones son ocasionales, a veces basta con revisar el reparto en el cuadro. Pero si son dos o más, casi seguro toca subir.
Cuándo NO subir potencia (aunque te lo digan)
Subir potencia tiene un coste fijo mensual mayor para siempre. Antes de hacerlo, descarta estas tres causas que también provocan saltones y se arreglan más barato:
- Cuadro mal repartido: si toda la cocina cuelga del mismo circuito que el aire acondicionado, salta no por falta de potencia sino por sobrecarga puntual de un circuito. Un electricista redistribuye en 1-2 horas.
- Diferencial sensible o defectuoso: a veces el problema es un diferencial viejo que dispara con cualquier humedad. Cambiarlo cuesta poco.
- Toma de tierra deficiente: si la tierra no está bien, los diferenciales sobreactúan. Medir y reparar puede evitarte una subida innecesaria.
Por eso siempre conviene una visita técnica antes de tramitar el cambio: en muchos casos, el problema no es la potencia.
Cómo se hace una subida bien hecha
Cuando ya está claro que toca subir, estos son los pasos:
1. Cálculo real de potencia
No se sube “por inercia” 1 o 2 kW. Se hace una tabla con los electrodomésticos y simultaneidades reales. El objetivo: que la potencia contratada cubra el pico de uso normal de la casa, sin pasarse para no pagar de más.
2. Verificación del cuadro
A partir de cierta potencia, el cuadro existente puede no ser apto: secciones de cable insuficientes, IGA antiguo, falta de protecciones diferenciales adicionales. Aquí se decide si basta con sustituir piezas o hay que hacer un cuadro nuevo.
3. Boletín eléctrico (si aplica)
Para saltos grandes (de monofásica a trifásica, o subidas por encima del umbral que marque la distribuidora) hace falta un CIE actualizado firmado por instalador autorizado. Sin él, la compañía no acepta el cambio. Tienes una guía completa sobre el boletín eléctrico si quieres entrar al detalle.
4. Tramitación con la comercializadora
Una vez la instalación está lista, se solicita el cambio a tu compañía (Endesa, Iberdrola, Naturgy, Repsol, Holaluz…) presentando el boletín. Suelen tardar entre 5 y 15 días hábiles en aplicar el cambio, y a veces hay que coordinar visita del operario de la distribuidora para reajustar el ICP.
5. Verificación final
Tras el cambio, conviene comprobar que la potencia real disponible coincide con la contratada haciendo una prueba con varios electrodomésticos a la vez. Si vuelve a saltar, queda algún detalle por afinar.
Trifásica: cuándo da el salto
La trifásica suele ser obligada en estos escenarios:
- Potencia necesaria por encima de 14,49 kW.
- Maquinaria industrial que la requiera (compresores grandes, motores potentes).
- Wallbox bifásico o trifásico para coche eléctrico (carga más rápida y mejor reparto).
- Aerotermia o bomba de calor de cierta envergadura.
Pasar de monofásica a trifásica implica cambio de acometida (responsabilidad de la distribuidora, con coste según el tramo) y de cuadro completo (responsabilidad tuya y del instalador). Es una obra más grande, pero abre la puerta a usos que con monofásica son imposibles.
Errores típicos que cuestan dinero
- Subir sin medir: pedir a ojo “súbeme 2 kW” sin estudiar consumo real lleva a sobrecontratar y pagar de más cada mes durante años.
- No revisar el cuadro: subir potencia sobre un cuadro antiguo es como ponerle un motor V8 a un chasis de utilitario. Los protecciones se quedan cortas y el riesgo de avería sube.
- No pedir boletín cuando toca: si la compañía detecta que el cambio requiere CIE y no lo tienes, tumba la solicitud y vuelves a empezar.
- Cambiar sin presupuesto cerrado: en una subida de potencia bien hecha, todo el coste (visita, mano de obra, materiales, boletín, gestión con compañía) debe estar por escrito antes de tocar nada.
Y la factura, ¿qué impacto tiene?
Subir 1 kW en monofásica supone, según las tarifas reguladas vigentes y discriminación horaria, unos pocos euros más al mes de término fijo. Si el cambio elimina saltones, evita averías por sobrecarga y permite que tu coche eléctrico cargue rápido por las noches, suele compensar de sobra.
Pero es matemática pura: tener 1 kW de más sin usarlo es dinero que sale del bolsillo cada mes. La idea no es subir mucho, sino subir lo justo.
Preguntas frecuentes
¿Cada cuánto puedo subir o bajar la potencia?
La normativa permite un cambio cada 12 meses sin justificación. Por eso conviene calcular bien, porque si te pasas, no podrás bajarla durante un año.
¿Necesito siempre un electricista para subir potencia?
Para cambios pequeños dentro del rango monofásico que la compañía permite sin más papeleo, basta con la solicitud directa. Pero si toca boletín o si hay que tocar el cuadro, sí o sí necesitas instalador autorizado.
¿Cuánto tarda todo el proceso?
En electrico24 hacemos visita técnica el mismo día o al siguiente, emitimos boletín en 24-48h, y la tramitación con tu compañía suele cerrarse en 5-15 días hábiles. En total: dos semanas razonables para un caso estándar.
¿Y si voy a poner punto de carga para coche eléctrico?
Los wallbox de 7,4 kW van bien con monofásica si la casa ya tiene cierta potencia. Para wallbox de 11 o 22 kW casi siempre toca trifásica y subida de potencia, además del cableado dedicado. Es uno de los motivos más habituales últimamente para reformar la instalación.
Lo importante en una línea
Sube potencia solo si tienes señales claras de que la actual se queda corta, y solo después de descartar que el problema sea otro (cuadro mal repartido, diferencial defectuoso, tierra mala). Cuando toca, hazlo con cálculo real, cuadro revisado, boletín si la distribuidora lo pide y presupuesto cerrado por escrito. Así pagas lo justo durante años, sin saltones ni sustos.
Si quieres una visita técnica para evaluar tu caso, pide presupuesto y lo vemos en tu casa o local sin compromiso.
Publicado por
Equipo electrico24