Cómo dimensionar la instalación eléctrica de una oficina pequeña (10-20 puestos)
Guía práctica para calcular potencia, cuadros y circuitos de una oficina de 10-20 puestos sin sobredimensionar ni quedarte corto.
Montar o reformar una oficina pequeña parece un trámite menor hasta que el primer día saltan los plomos al encender el aire acondicionado con los doce ordenadores ya en marcha. La instalación eléctrica de una oficina no se calcula igual que la de una vivienda, aunque visualmente se parezcan: aquí no hay un horno y un termo, hay puestos repetidos, pantallas, periféricos, una cafetera que arranca a la vez que el split, y a veces un pequeño rack de comunicaciones que no perdona cortes.
Esta guía explica cómo dimensionar una instalación de oficina de entre 10 y 20 puestos sin pasarse de potencia contratada (caro y muchas veces innecesario) ni quedarse corto (caídas, disparos y un electricista cada dos semanas). Está pensada para autónomos y PYMEs que abren local en Sabadell, Terrassa o cualquier ciudad del entorno y necesitan entender qué pedir al técnico que firma el proyecto.
Qué hace distinta una oficina respecto a una vivienda
En una vivienda hay cargas grandes pero esporádicas: el horno se enciende media hora al día, la lavadora otra hora, el aire dos meses al año. La curva de consumo es muy puntual.
En una oficina pasa lo contrario. Las cargas individuales son pequeñas (un puesto entero rara vez supera los 250 W reales en uso normal) pero se mantienen ocho o nueve horas seguidas y todas a la vez. Cuando entras en una oficina de quince puestos un lunes a las diez de la mañana, tienes encendidos quince ordenadores, quince pantallas, posiblemente alguna pantalla extra, la iluminación al completo, el aire en marcha desde primera hora, el router y el switch del rack, la cafetera arrancando, el microondas a las once y el lavavajillas pequeño cuando alguien limpia tazas a media mañana.
El cálculo no es la suma máxima de todo, pero tampoco la media optimista de un día tranquilo. Hay que pensar en hora punta realista.
Estimación de potencia: el método rápido
Antes de meterse en cálculos finos, conviene tener una referencia mental. Para una oficina administrativa con buena climatización y sin equipos industriales, suele funcionar esta estimación de partida:
- Por puesto de trabajo: entre 300 y 400 W de previsión (ordenador, pantallas, periféricos y parte proporcional de iluminación y red).
- Climatización: depende mucho del local, pero entre 80 y 120 W por metro cuadrado útil es una horquilla habitual para split o conducto bien instalado.
- Zona común (cocina office, sala reuniones, recepción): sumar entre 2.500 y 4.000 W si hay cafetera buena, microondas y pantalla grande de reuniones.
- Rack/servidores: depende del equipamiento; un rack pequeño con switch, router, NAS y SAI suele moverse entre 400 y 800 W continuos.
Una oficina de 15 puestos en 120 m² útiles sale, sumando, alrededor de 15 a 18 kW de potencia simultánea estimada. Aplicando un factor de simultaneidad razonable (no todo está al máximo a la vez), la potencia a contratar suele caer entre 12,5 y 15 kW. Por debajo de eso se sufre en verano. Por encima se paga término de potencia sin uso.
Importante: esta horquilla es para empezar a hablar. El cálculo formal lo firma el técnico que redacta la memoria o el proyecto, y depende del tipo de actividad, del horario y de la climatización elegida. Un coworking con cinco mesas pero impresoras grandes y plotter no se parece a una gestoría con doce administrativos.
Qué tarifa y qué tipo de suministro
Por encima de 15 kW entras automáticamente en tarifa de alta (lo que históricamente fue 3.0TD), con seis periodos de potencia y energía. Eso obliga a planificar bien las horas de uso de equipos grandes, pero también permite contratar potencias distintas en cada periodo. Por debajo de 15 kW estás en 2.0TD, con dos periodos y mucho menos margen de optimización.
La decisión no es solo técnica. Si tu oficina trabaja siempre en horario diurno y casi nunca pisa el periodo punta de la tarde, tener 15 kW en lugar de 14 puede ser razonable. Si tu actividad es más variable, romper la barrera de los 15 kW solo por estar tranquilo te puede salir caro.
Conviene plantearlo con el electricista en la fase de diseño, no después.
Cuadro eléctrico: cómo se reparten los circuitos
Aquí está la parte donde se gana o se pierde de verdad. Una oficina mal segmentada es la que dispara el general cuando salta cualquier cosa, dejando a oscuras a quince personas y obligando a reiniciar el rack. Una oficina bien segmentada solo apaga el circuito afectado.
El criterio general es separar por función y por consumo, no agrupar todo lo que está cerca físicamente. Para una oficina de 10-20 puestos se suele plantear algo parecido a esto:
Circuitos de iluminación
- Iluminación zona de trabajo (uno o dos circuitos según superficie).
- Iluminación zona común y aseos (otro circuito independiente).
- Emergencias separadas, alimentadas con su línea.
Circuitos de fuerza (puestos)
- Un circuito por cada 4 o 5 puestos de trabajo, nunca más de 6 enchufes por circuito si los puestos tienen pantalla doble.
- Si los puestos están agrupados en bancadas, cada bancada va a un circuito propio.
Circuitos específicos
- Climatización en circuito independiente (uno por unidad exterior si hay varias).
- Cocina-office en circuito propio, con previsión para cafetera y microondas que no compartan línea con nada más.
- Rack de comunicaciones en circuito dedicado y protegido, idealmente con SAI antes del rack.
- Impresoras grandes o plotter, circuito propio si su consumo es relevante.
Servicios generales
- Línea de emergencias y señalización.
- Línea para mantenimiento (limpieza, fregona eléctrica, taladros si hay reformas puntuales).
Con este reparto, una oficina de 15 puestos puede acabar teniendo entre 12 y 16 circuitos, con su correspondiente diferencial agrupando por zonas afines. Parece mucho. Es lo que toca cuando se quiere que un puesto que se moja con un vaso de agua no apague la sala de reuniones.
Diferenciales: por qué casi siempre conviene tipo A
En oficinas, los equipos electrónicos con fuentes conmutadas (ordenadores, pantallas, impresoras modernas, cargadores) generan corrientes de fuga con componente continua. Los diferenciales tipo AC, los de toda la vida, no detectan bien estas fugas y pueden no dispararse cuando deberían.
La recomendación actual es diferencial tipo A como mínimo en los circuitos donde haya equipamiento informático y electrónico. En el rack o en circuitos críticos, valorar incluso tipo F (superinmunizado, evita disparos intempestivos por armónicos típicos en oficinas con muchos cargadores).
Esto se explica con más detalle en nuestra entrada sobre los tipos de diferencial AC, A, F y B, aplicable también al entorno terciario.
Toma de tierra: imprescindible y comprobada
En una oficina con quince ordenadores y un rack, la toma de tierra no es opcional. Es lo que mantiene a salvo los equipos cuando hay una sobretensión transitoria (más frecuentes de lo que parece, especialmente en zonas con muchas industrias alrededor).
Antes de la primera puesta en marcha, el electricista debe medir la resistencia de la toma de tierra y dejar constancia escrita del valor. En instalaciones de oficina sin masa específica, lo razonable es estar por debajo de los 37 ohmios que marca la norma para el conjunto, idealmente bastante por debajo. Si el local es antiguo y la tierra no se ha tocado en veinte años, conviene revisarla en serio antes de meter equipos electrónicos.
Hay más detalle sobre cómo se mide y cómo se mejora en nuestra entrada de qué es la toma de tierra y cómo se comprueba.
Protección contra sobretensiones
Este es el punto que más se olvida y el que más caro sale cuando falla. En una oficina con equipamiento informático, perder un rack entero o quince ordenadores por una sobretensión transitoria (un rayo lejano, una maniobra de la compañía eléctrica, una soldadura industrial en el polígono) es perfectamente posible.
La instalación debe llevar protector contra sobretensiones transitorias (DPS tipo 2) en el cuadro general, y un DPS tipo 3 adicional en el rack o en los puestos sensibles. No es opcional según el REBT actual para instalaciones que alimenten equipamiento electrónico, y de hecho es la única protección eficaz frente a este tipo de eventos: el diferencial y el magnetotérmico no actúan a tiempo.
SAI para el rack: pequeño, pero imprescindible
Aunque no forme parte estricta de la instalación, conviene contemplarlo en el diseño. Un SAI online o line-interactive de 1500-3000 VA entre el circuito dedicado y el rack permite:
- Sostener el switch y el router unos 10-30 minutos para terminar trabajos en caso de corte.
- Apagar el NAS de forma ordenada (evita corrupciones de datos).
- Filtrar microcortes que, sin SAI, reinician routers y dejan a la oficina entera sin red durante varios minutos.
La inversión en un SAI bien dimensionado se amortiza la primera vez que evita un susto serio.
Iluminación: pensar en horas, no solo en potencia
En oficinas con iluminación LED bien diseñada (lo habitual ya), la potencia total de luz es modesta: 8-10 W/m² para un nivel cómodo de 500 lux en plano de trabajo. En 120 m² eso son apenas 1.000-1.200 W de iluminación.
Lo importante no es la potencia sino:
- Independencia por zonas: que la zona común no se apague con la zona de trabajo.
- Detectores de presencia en aseos y pasillos (ahorro real significativo).
- Regulación en la zona de trabajo si hay luz natural variable.
- Iluminación de emergencia correctamente distribuida y revisada cada año.
Errores típicos que arrastran las oficinas pequeñas
Después de muchas instalaciones en oficinas de Sabadell y alrededores, los fallos que se repiten son siempre los mismos:
- Subdimensionar la climatización y descubrir en julio que el split de 3.500 W no llega para 120 m². Resultado: gente con calor, productividad bajando y, a veces, un segundo split metido con calzador en un circuito que no estaba previsto.
- Compartir circuito de cafetera con el microondas. Saltan los dos cada vez que alguien quiere un café y otro está calentando un táper. Sale baratísimo separarlos en el cuadro inicial. Sale carísimo arreglarlo después.
- No prever puestos futuros. Una oficina de doce puestos que en seis meses crece a dieciocho se encuentra con que no hay circuitos disponibles y hay que tirar líneas nuevas por encima del falso techo. Mejor dejar uno o dos circuitos de reserva en el cuadro desde el primer día.
- Olvidar la red de datos. Cableado estructurado pasa siempre por las mismas canalizaciones que la electricidad. Si no se planifica a la vez, se acaban tirando cables sueltos por las paredes.
- Rack en el lugar equivocado. Junto al cuadro eléctrico no es buena idea (interferencias), en una zona sin ventilación menos todavía. El rack quiere su sitio: ventilado, accesible, con su circuito y su SAI.
Antes de empezar la reforma: comprueba estos cuatro puntos
Si vas a entrar en un local de oficina ya construido y vas a reformarlo:
- Pide la última inspección eléctrica del local. Si tiene más de 10 años, probablemente toca renovar Boletín de Reconocimiento de Instalación Eléctrica (BRIE) o equivalente.
- Mira la potencia actualmente contratada y compárala con tu estimación. Si necesitas más, plantea la subida de potencia antes de la reforma, no después.
- Revisa el estado del cuadro existente y plantea de entrada cambiarlo por uno nuevo si tiene más de 15-20 años o si está claramente saturado.
- Si la actividad lo requiere, asegúrate de que el local admite el tipo de uso desde el punto de vista urbanístico y de licencias.
Resumen para no perder el hilo
- Una oficina de 10-20 puestos suele moverse entre 12,5 y 15 kW de potencia contratada.
- Por encima de 15 kW se entra en tarifa 3.0TD con seis periodos: no es malo, pero hay que diseñarlo.
- Segmenta el cuadro por función, no por proximidad: iluminación, fuerza, clima, cocina, rack y emergencias en líneas distintas.
- Diferencial tipo A como mínimo en circuitos con electrónica. Tipo F en el rack.
- DPS tipo 2 + tipo 3 son obligatorios y muy rentables. No los recortes.
- SAI entre el circuito dedicado y el rack. Pequeño, pero importante.
- Deja uno o dos circuitos de reserva en el cuadro para el crecimiento previsible.
Si estás pensando en reformar un local en Sabadell o el entorno y quieres una valoración técnica del cuadro, las protecciones y el dimensionado, en electrico24 montamos cuadros eléctricos pensados para oficina, con segmentación realista y previsión de futuro.
Preguntas frecuentes
¿Puedo empezar con 2.0TD y subir a 3.0TD más adelante si crezco?
Sí, pero implica trámite de cambio de tarifa con la comercializadora y, en algunos casos, ajustes en el cuadro o en el ICP. Si tu actividad va a crecer en los próximos 12 meses, suele compensar plantear de inicio una tarifa que te aguante un par de años sin tener que tocar nada. Si tienes dudas, vale la pena pedir una valoración antes de firmar contrato de suministro.
¿Hace falta proyecto técnico o vale con memoria para una oficina pequeña?
Depende de la potencia y de la actividad. Locales de uso administrativo por debajo de cierta potencia y superficie pueden ir con memoria técnica de diseño (MTD), pero por encima de los umbrales del REBT y para ciertas actividades de pública concurrencia toca proyecto firmado por técnico competente. La línea exacta la marca la ITC-BT-04, que comentamos en esta entrada.
¿Cuánto tiempo se tarda en montar la instalación eléctrica de una oficina de 15 puestos?
En un local diáfano sin sorpresas estructurales, el grueso de obra eléctrica (cuadro, líneas, mecanismos, iluminación, tomas de red por mismas canalizaciones) suele resolverse en dos o tres semanas. Lo que más se alarga son los trámites con la compañía si hay subida de potencia, y la coordinación con climatización y obra civil. Mejor planificar con margen y empezar los trámites al inicio, no al final.
¿Puedo dejar todo el rack conectado a una regleta sin SAI?
Técnicamente sí, pero es muy mala idea. Cualquier corte (incluso uno de un segundo) reinicia switch y router, y la oficina entera se queda sin red 5-10 minutos cada vez. Y un microcorte con un NAS o servidor en escritura puede corromper datos. Un SAI bien dimensionado vale poco comparado con lo que evita: pérdidas de productividad y, en el peor caso, equipos averiados o información perdida.
Publicado por
Equipo electrico24