electrico24 Instalaciones
Local ·

Dividir un local en dos: cómo se separa el suministro eléctrico en Cataluña

Segregar un local o una vivienda obliga a rehacer la instalación de enlace. Qué trámites hay en Cataluña, qué pide la distribuidora y en qué orden hacerlo.

segregacionlocal-comercialcatalunainstalaciones-de-enlaceboletin-electricodistribuidoralocal

Tienes un local grande que se ha quedado sobredimensionado y quieres partirlo en dos para alquilar cada mitad por separado. O una planta baja que vas a dividir entre dos negocios. O una vivienda que se segrega en dos entidades registrales. En todos estos casos aparece la misma pregunta cuando llega el momento de la obra: cada parte necesita su propia luz, y eso no se resuelve poniendo un tabique.

La división física es la parte fácil. La parte que se atasca es la eléctrica, porque implica tocar las instalaciones de enlace del edificio, coordinarse con la distribuidora y generar documentación nueva para cada entidad resultante. Esta guía explica el recorrido real en Cataluña, en qué orden se hace y dónde suelen aparecer los problemas.

Lo primero: el suministro sigue a la entidad, no al tabique

Un contrato de suministro eléctrico está vinculado a una entidad concreta con una dirección concreta. No a una superficie ni a un uso. Esto tiene una consecuencia práctica que conviene entender antes de empezar nada: si el local todavía es una única finca registral con una única referencia catastral, la distribuidora difícilmente va a dar de alta un segundo suministro independiente en esa misma dirección.

Por eso el orden correcto no es el intuitivo. Mucha gente empieza por la obra, levanta el tabique, y solo entonces descubre que no puede contratar la segunda luz porque la segunda mitad no existe administrativamente. El recorrido sensato es:

  1. Segregación jurídica y catastral del local en dos entidades, cada una con su dirección o su designación diferenciada.
  2. Trámite urbanístico en el ayuntamiento correspondiente para la obra de división.
  3. Proyecto o memoria técnica de la nueva instalación eléctrica de cada parte.
  4. Ejecución de la obra eléctrica y documentación de cada instalación.
  5. Alta del nuevo suministro con la distribuidora y contratación.

Saltarse el primer paso es la causa más habitual de que un proyecto de división se quede parado meses con la obra ya hecha y una de las mitades sin luz.

Dos escenarios distintos que se confunden constantemente

Antes de meterse en trámites hay que decidir qué se quiere de verdad, porque las dos opciones tienen recorridos muy diferentes.

Escenario A: dos suministros independientes. Cada parte tiene su contador, su contrato, su titular y su potencia contratada. Es lo que necesitas si vas a alquilar las mitades a inquilinos distintos, o venderlas por separado. Es también el único escenario que da autonomía real: cada parte responde de su consumo y de su instalación.

Escenario B: un solo suministro con subcontaje interno. Se mantiene el contrato original y se instalan contadores privados para repartir el gasto. Puede tener sentido en casos muy concretos —un almacén compartido, un uso temporal, dos actividades de un mismo titular— pero no convierte las dos partes en independientes: el titular original sigue siendo responsable frente a la compañía y frente a la instalación. Como solución para alquilar a terceros suele traer más problemas de los que resuelve, sobre todo cuando aparece un impago o una avería.

El resto de este artículo se centra en el escenario A, que es el que realmente pide obra e implica a la distribuidora.

Dónde está el cuello de botella: las instalaciones de enlace

Aquí es donde se decide si la división es sencilla o cara. La instalación de enlace es todo lo que va desde la acometida de la calle hasta el cuadro de cada usuario: caja general de protección, línea general de alimentación, centralización de contadores y derivaciones individuales. La estructura y las exigencias de cada tramo están descritas en el reglamento, y las repasamos en detalle en la ITC-BT-17 y las instalaciones de enlace.

Al dividir un local, lo que aparece es un segundo usuario en el edificio. Y eso obliga a comprobar tres cosas:

  • Si hay hueco físico en la centralización de contadores. En edificios con centralización moderna suele haber módulos de reserva y basta con ocupar uno. En edificios antiguos con contadores dispersos por rellanos, o con una centralización agotada, el problema se complica bastante.
  • Si la línea general de alimentación admite la nueva carga. No es que se sume potencia de la nada, pero el reparto cambia y hay que verificar que el conjunto sigue dentro de límites.
  • Por dónde va a discurrir la nueva derivación individual. Es el tramo que va desde la centralización hasta el cuadro de la nueva entidad, y necesita un recorrido propio, en tubo o canal independiente, sin compartir con otros servicios. Encontrar ese recorrido en un edificio ya construido es, en la práctica, la parte más laboriosa de todo el proyecto.

Si la centralización está agotada o fuera de norma, la distribuidora puede condicionar el alta a una actuación mayor sobre el edificio. Es el mismo escenario que explicamos en cuándo obliga la distribuidora a centralizar contadores, y conviene detectarlo al principio, no cuando ya has firmado con el inquilino.

Un cuadro nuevo y una instalación completa por cada parte

Cada entidad resultante necesita su propia instalación interior, y eso significa bastante más que partir el cuadro existente en dos mitades.

Lo que lleva cada parte:

  • Cuadro general propio con su interruptor general automático, sus diferenciales y los magnetotérmicos de cada circuito, dimensionado para la potencia prevista de esa mitad.
  • Circuitos independientes reales. No sirve dejar un circuito que alimente puntos de las dos partes: sería un enlace eléctrico entre dos instalaciones de titulares distintos, y no se admite.
  • Toma de tierra correctamente conectada en ambas partes, que en un edificio será normalmente la puesta a tierra general del inmueble.
  • Alumbrado de emergencia y señalización si el uso lo exige. En locales comerciales es lo habitual, y en locales de pública concurrencia hay requisitos adicionales.

Ese “no compartir circuitos” es más problemático de lo que parece cuando el local original estaba pensado como un espacio único. Es frecuente encontrar líneas de alumbrado que cruzan de lado a lado, un cuadro situado justo en la mitad que se va a alquilar primero, o el punto de entrada de la acometida en la zona que quedará cerrada al público. Resolverlo bien es lo que evita tener que volver a abrir paredes seis meses después.

Documentación: dos instalaciones, dos certificados

Cada instalación resultante es, a efectos de documentación, una instalación nueva. Y eso significa un certificado de instalación eléctrica propio para cada una, emitido por instalador habilitado y registrado ante la Administración catalana. El proceso de registro y la diligencia posterior los explicamos en el boletín eléctrico en Cataluña y su registro.

Además, según la potencia y el uso, puede hacer falta proyecto técnico firmado por técnico competente en lugar de memoria técnica de diseño. Los umbrales que determinan cuándo es exigible uno u otro están en la reglamentación, y los desarrollamos en la ITC-BT-04 y el proyecto técnico. En divisiones de locales con actividad comercial es un supuesto que aparece con frecuencia, sobre todo si alguna de las partes tiene pública concurrencia o potencia elevada.

Con el certificado registrado de cada parte ya se puede solicitar el alta del nuevo suministro. El recorrido completo de un alta en local, con la documentación que piden y los plazos habituales, lo detallamos en dar de alta la luz en un local comercial.

Los cinco errores que más retrasan una división

  • Empezar por la obra y dejar la segregación registral para después. El orden inverso bloquea el alta hasta que la parte administrativa esté resuelta.
  • Dar por hecho que hay sitio en la centralización. Media hora de comprobación al principio evita un replanteo completo del proyecto.
  • Repartir circuitos existentes en vez de rehacerlos. Aparenta ahorro y acaba en una instalación que no se puede certificar.
  • No prever la potencia real de cada mitad. Si una parte va a albergar una actividad con carga alta —cocina, maquinaria, climatización— hay que dimensionarla desde el principio y valorar si procede tramitar un aumento. Merece la pena revisar antes cuándo compensa subir la potencia.
  • Firmar el alquiler con fecha de entrada antes de tener el alta tramitada. Los plazos de la distribuidora no dependen del instalador, y comprometerse a ciegas genera conflictos evitables.

FAQ

¿Puedo tener dos contadores en un local que sigue siendo una sola finca?

Como norma general no. La distribuidora vincula cada suministro a una entidad identificable con su dirección propia, así que si el local no está segregado administrativamente lo habitual es que no admita un segundo punto de suministro. Existen supuestos particulares, por ejemplo cuando conviven usos claramente diferenciados, pero conviene consultarlo antes de planificar la obra en lugar de darlo por supuesto.

¿Sirve poner un contador privado y repartir la factura entre las dos partes?

Sirve para repartir un gasto interno entre usos de un mismo titular, pero no convierte las partes en suministros independientes. El titular del contrato sigue siendo el único responsable ante la compañía, y la instalación sigue siendo una sola a efectos de documentación y responsabilidad. Para alquilar a terceros distintos, lo razonable es la separación real.

¿Hace falta permiso de la comunidad de propietarios?

Si la nueva derivación individual tiene que discurrir por elementos comunes del edificio, o hay que actuar sobre la centralización de contadores, sí es necesario contar con la comunidad. Conviene plantearlo pronto y con el recorrido ya definido por el instalador: llegar a la junta con una propuesta técnica concreta acelera mucho la aprobación frente a plantearlo en abstracto.

¿Cuánto se tarda en tener luz en la parte nueva?

Depende de tres bloques que van en serie: la segregación administrativa, la ejecución de la obra eléctrica y el trámite de alta con la distribuidora. La obra suele ser la fase más corta y previsible; los otros dos bloques dependen de terceros y son los que marcan el calendario real. Por eso conviene lanzar la parte administrativa en cuanto se toma la decisión, aunque la obra todavía no esté planificada.

Si estás valorando dividir un local y no tienes claro si la instalación de enlace del edificio lo permite sin sorpresas, lo más útil es una revisión previa antes de comprometer fechas o firmar contratos. Puedes ver cómo lo trabajamos en boletín eléctrico y en cuadro eléctrico: revisamos la centralización, el recorrido posible de la nueva derivación y la potencia que necesita cada parte, y te lo dejamos por escrito antes de tocar nada.


Publicado por

Equipo electrico24