Instalación eléctrica de un taller mecánico: trifásica, cuadro general y protecciones por zonas
Cómo se dimensiona y se monta la instalación eléctrica de un taller mecánico pequeño: por qué necesitas trifásica, qué lleva el cuadro general, cómo se reparten los sub-cuadros y qué exige el REBT.
Un taller mecánico de barrio no es una vivienda con más enchufes. Tiene un elevador de cuatro toneladas, un compresor que arranca dando un pico de corriente, una mesa de soldadura que mueve mucho amperaje y una zona de oficina con su ordenador y su impresora. Todo eso convive en el mismo local y se alimenta del mismo contador. Si la instalación eléctrica no está bien dimensionada, lo notas el primer día: salta la luz cada vez que arranca el compresor, los magnetotérmicos viven calientes y el boletín no pasa la inspección. Esta guía cuenta cómo se monta la parte eléctrica de un taller pequeño (200-400 m²) desde cero, qué se mete en el cuadro general, por qué casi siempre hace falta trifásica y dónde se ahorra dinero sin comprometer la seguridad.
El punto de partida: estimar la potencia real
Antes de pedir nada a la distribuidora hay que sentarse con la lista de máquinas y sumar consumos. En un taller pequeño típico la cuenta suele dar algo así:
- Elevador electrohidráulico de 4 t: 3 a 4 kW (motor de 5,5 CV).
- Compresor de pistón 3 CV: 2,2 kW nominales, pero con pico de arranque que puede triplicar esa cifra durante unos segundos.
- Cargador de baterías profesional: 1,5 a 3 kW según modelo.
- Equipo de soldadura MIG/MAG o inverter: 4 a 8 kW de pico (no constantes).
- Pulidora, taladros y herramienta eléctrica de mano: 1 a 2 kW sumados.
- Iluminación LED del taller: 0,5 a 1 kW para un local de 250 m².
- Zona de oficina (ordenador, impresora, climatización pequeña, cafetera): 1,5 a 2 kW.
Suma teórica: en torno a 15-20 kW de potencia instalada, con picos puntuales más altos si coinciden arranques. Aquí es donde aparece la primera decisión: si seguimos en monofásica vamos a vivir con cortes constantes, así que toca pedir suministro trifásico.
Por qué casi siempre trifásica
La trifásica reparte la carga en tres fases en lugar de una sola, y eso resuelve tres problemas muy típicos del taller:
- Reparto equilibrado: cada fase asume un tercio de la potencia, lo que evita sobrecargar un único conductor.
- Motores más eficientes: elevadores y compresores grandes funcionan mejor con motor trifásico, que arranca con menos pico y dura más.
- Sección de cable más razonable: con monofásica a 15 kW reales, la sección y la caída de tensión empiezan a ser un problema serio. En trifásica el cableado es más fino y la instalación, más limpia.
A nivel de contrato, lo habitual en un taller pequeño es pedir entre 17,3 y 27,7 kW trifásicos. Si solo hay un elevador y un compresor pequeño puede bastar con la primera; si vamos a meter cabina de pintura o un segundo elevador, sube. En cualquier caso, esa decisión se documenta en el proyecto técnico y se traslada a la distribuidora cuando se solicita la acometida o la ampliación.
Si vienes de un local que ya tenía suministro monofásico (oficina, comercio), hay que pedir cambio de tipo de suministro. No es un trámite express: implica obra en la acometida, nuevo CGP y nuevo contador trifásico. Es un proceso parecido al que contamos en la guía de acometida eléctrica nueva en Cataluña, con sus tiempos de la distribuidora y sus inspecciones.
El cuadro general: qué tiene que llevar sí o sí
El cuadro general de mando y protección (CGMP) es el cerebro del taller. En un local industrial pequeño tiene una pinta muy distinta a la de un cuadro de vivienda, aunque comparte la lógica.
IGA: interruptor general automático
Es el que corta toda la instalación de golpe. Debe estar dimensionado para la potencia contratada y suele ser tetrapolar (las tres fases más neutro) en una instalación trifásica de taller. Las intensidades habituales van de 40 A a 63 A según contrato.
Es la primera protección y la que el cliente puede maniobrar manualmente si pasa algo grave (un incendio, un golpe que dañe una máquina). Por eso conviene que esté accesible y bien señalizado.
Interruptor diferencial general o por circuitos
En un taller hay que decidir si se pone un diferencial general o varios diferenciales por sub-cuadros y circuitos. La segunda opción es más cara pero infinitamente más cómoda: si salta el diferencial de la zona de soldadura, sigues teniendo luz en la oficina y en el elevador.
Para entornos industriales lo recomendable es el diferencial tipo A o tipo F, no el tipo AC clásico de vivienda. La razón es que los variadores de frecuencia, los cargadores conmutados y los equipos electrónicos generan corrientes con componente continua que un diferencial AC no detecta bien. Lo explicamos en detalle en el artículo sobre diferencial tipo AC, A, F o B y cuándo usar cada uno.
Magnetotérmicos por circuito
Cada zona del taller tiene su magnetotérmico dedicado. La curva del magnetotérmico no es trivial: para motores grandes (compresor, elevador) hay que usar curva D, que tolera picos de arranque sin saltar. Para alumbrado y enchufes generales basta con curva C. Lo desarrollamos en la guía de magnetotérmicos curva B, C o D con casos típicos.
Protector contra sobretensiones (SPD)
Un taller suele tener equipos electrónicos caros: equipo de diagnosis OBD, ordenador con software de gestión, cargadores inteligentes. Una sobretensión transitoria por una tormenta o una conmutación de red puede freírlos. El protector contra sobretensiones tipo 2 en cabecera del cuadro es una inversión que se amortiza con un único episodio evitado. Cubrimos el cuándo y el cómo en el artículo sobre protectores SPD.
Sub-cuadros: dividir el taller por zonas funcionales
En cuanto el local supera los 150-200 m² o tiene más de tres o cuatro máquinas, repartir todo desde un único cuadro general se vuelve incómodo. La solución es montar sub-cuadros que cuelgan del general y agrupan circuitos por zona.
Sub-cuadro de máquinas
Aquí van el elevador, el compresor y, si lo hay, el equipo de soldadura fijo. Cada uno con su propio magnetotérmico curva D y su diferencial. La toma del compresor es trifásica con base CETAC industrial (esos enchufes rojos de cinco polos) y el elevador suele ir cableado directo, sin enchufe intermedio.
Sub-cuadro de zona de boxes y enchufes
Recoge las tomas de corriente repartidas por el taller para herramienta eléctrica de mano: taladros, lijadoras, pulidoras, pistolas neumáticas eléctricas. Bases CETAC monofásicas de 16 A o 32 A según necesidad, con su diferencial dedicado tipo A.
Sub-cuadro de iluminación
Los proyectores LED de techo, los focos de boxes individuales y la luz de emergencia. Va con magnetotérmicos curva C y diferencial general. Suele convivir con un circuito de emergencia alimentado por luminarias autónomas con batería interna, obligatorio en cualquier local de trabajo.
Sub-cuadro de oficina
Si el taller tiene zona separada de atención al cliente o despacho, conviene tratarla como una vivienda pequeña: enchufes 2P+T para ordenadores e impresora, circuito de climatización, iluminación interior. Es la zona donde se aplica el REBT con criterio doméstico, no industrial.
Separar así la instalación tiene dos ventajas clave: si hay una avería en una zona, las demás siguen operativas, y si más adelante hace falta ampliar (por ejemplo, meter una segunda mesa de soldadura), se interviene solo en su sub-cuadro sin tocar el resto.
Sección de cable y caídas de tensión
Una de las decisiones que más dinero mueve en una instalación industrial es la sección del cable. Pasarse es tirar cobre; quedarse corto es generar caídas de tensión y calentamientos que acortan la vida del cableado.
La regla general en taller es calcular siempre con el método más exigente entre intensidad admisible y caída de tensión, y aplicar el más restrictivo. Para tramos largos (acometida al sub-cuadro de máquinas que está al fondo del local), suele mandar la caída de tensión.
En el artículo sobre cómo elegir la sección de cable según potencia y distancia hay las tablas y el cálculo paso a paso. Para un taller tipo, los rangos habituales son:
- Acometida del cuadro general al sub-cuadro de máquinas (10-15 m): 10 a 16 mm² trifásico.
- Línea del sub-cuadro al elevador: 6 a 10 mm² según motor.
- Línea al compresor: 4 a 6 mm² según CV.
- Circuitos de enchufes industriales 16 A: 2,5 a 4 mm².
- Circuitos de iluminación: 1,5 a 2,5 mm² dependiendo de la longitud.
Todos los conductores van con aislamiento adecuado al ambiente. En el taller hay aceite, polvo metálico y posibilidad de roces, así que bandeja metálica perforada para los tendidos generales y tubo rígido o manguera reforzada H07RN-F para tirantes a máquinas.
Tomas de tierra: imprescindible y bien hecha
En cualquier local con maquinaria, la toma de tierra no es un detalle menor: es la diferencia entre un susto y un accidente serio. La normativa exige una resistencia de puesta a tierra suficientemente baja para que el diferencial actúe a tiempo en caso de derivación.
El procedimiento estándar en taller es enterrar una o varias piquetas de acero cobreado de 2 m, unidas con cable de cobre desnudo de 35 mm² o más, formando un anillo perimetral. Todas las masas metálicas (estructura del elevador, carcasa del compresor, bancada del torno si lo hay) se conectan al sistema de tierra con su correspondiente conductor de protección.
La medición de la resistencia se hace con telurómetro al terminar la instalación y se anota en el boletín. Lo cubrimos con más detalle en el artículo sobre toma de tierra.
Iluminación: lux por zonas y emergencia
Un taller no puede iluminarse con cualquier cosa. La norma UNE-EN 12464-1 marca los niveles mínimos recomendados según la tarea visual:
- Zona de tránsito y almacén: 100-150 lux.
- Zona general de trabajo mecánico: 300-500 lux.
- Mesa de soldadura, banco de precisión: 750-1.000 lux.
- Inspección visual fina (electrónica de vehículo): hasta 1.500 lux con luz de apoyo.
Para llegar a esos niveles con eficiencia, hoy se monta todo con proyectores LED industriales de 100-200 W cada uno repartidos por el techo, más focos de banco regulables. La instalación de iluminación LED bien proyectada es uno de los puntos donde más se ahorra a medio plazo: el LED industrial de calidad dura 50.000 horas y consume entre un cuarto y un quinto que el halógeno equivalente.
El alumbrado de emergencia es obligatorio en zonas de paso, en la salida y junto al cuadro general. Lo más práctico es montar luminarias autónomas con batería interna, que se activan al caer la red y aseguran al menos una hora de iluminación.
Papeleo: proyecto, boletín y baja tensión
Un taller mecánico encaja en el grupo de locales de pública concurrencia y locales industriales según REBT. Para potencias superiores a 20 kW o ciertas características del local, se exige proyecto técnico de instalación eléctrica firmado por ingeniero industrial o ingeniero técnico industrial, no basta con la memoria técnica de diseño del instalador. La diferencia entre uno y otro la contamos en la guía de la ITC-BT-04.
Una vez ejecutada la instalación, el instalador autorizado emite el Certificado de Instalación Eléctrica (CIE) o boletín, lo presenta en la oficina territorial correspondiente y, en su caso, se realiza la inspección por un Organismo de Control Autorizado (OCA). Sin ese visto bueno, la distribuidora no da de alta el suministro definitivo.
Errores que vemos repetir
Después de hacer y revisar muchos talleres pequeños, los fallos típicos siempre son los mismos:
- Cuadro general infradimensionado: el instalador puso lo justo para pasar boletín, sin pensar que en seis meses iba a entrar un compresor más grande o una segunda mesa de soldadura.
- Cableado oculto sin canalización adecuada: regletas a la vista o mangueras sueltas por el suelo que se acaban dañando.
- Toma de tierra mal medida o única piqueta: cuando la resistencia es alta, el diferencial actúa tarde y mal.
- Iluminación pensada solo en lúmenes totales, no en uniformidad: zonas oscuras donde se trabaja con precisión.
- No prever un circuito independiente para enchufes monofásicos de cliente: la persona que recoge el coche quiere cargar el móvil y no hay enchufe accesible.
Casi todos estos errores se evitan con un buen proyecto inicial y un cuadro pensado para crecer.
Mantenimiento mínimo recomendado
Una instalación bien hecha pide poco mantenimiento, pero sí algunos chequeos rutinarios:
- Anual: revisión visual del cuadro, apriete de bornas, prueba del botón de test de los diferenciales.
- Cada 2-3 años: medición de resistencia de tierra y de aislamiento de circuitos principales.
- Cuando se detecta una anomalía: salta un diferencial sin causa aparente, un magnetotérmico calienta, una toma chispea. Aquí toca avisar a reparación de averías antes de que el problema escale.
FAQ
¿Cuánta potencia necesito contratar para un taller mecánico pequeño?
Depende del equipamiento, pero la horquilla típica para un taller de 200-300 m² con elevador, compresor, soldadura y oficina es de 17,3 a 27,7 kW trifásicos. Conviene sobredimensionar un escalón si está previsto crecer en máquinas a medio plazo, porque cambiar la potencia contratada después implica trámites con la distribuidora y, según el caso, refuerzo de cableado.
¿Hace falta proyecto técnico o basta con memoria técnica de diseño?
Para un taller mecánico se pide proyecto técnico firmado por ingeniero en la mayoría de casos: superficie del local, potencia instalada y clasificación como local industrial lo justifican. La memoria técnica de diseño solo es válida en instalaciones más pequeñas y de uso menos exigente. El instalador autorizado y el ingeniero deben coordinarse para que la ejecución coincida con lo proyectado.
¿Puedo arrancar el taller con la instalación que ya tiene el local si era una oficina?
Casi nunca. Una oficina suele venir con monofásica, cuadro doméstico y secciones de cable insuficientes para arrancar un compresor o un elevador. Lo habitual es desmontar la instalación previa, pedir cambio a trifásica, montar cuadro nuevo y replantear los circuitos por zonas. Aprovechar tendidos antiguos solo es razonable en la zona de oficina si esa parte se conserva con su uso original.
¿Cuánto tarda en estar lista la instalación eléctrica de un taller desde cero?
La parte de ejecución pura (cableado, cuadro, montaje de máquinas) suele llevar de 2 a 4 semanas en un taller pequeño. A eso se suma el plazo de la distribuidora para acometida o ampliación de potencia, que puede ir de 3 a 8 semanas según zona y carga de trabajo, y el tiempo de tramitación del boletín y la inspección OCA si corresponde. En total, planificar entre 6 y 12 semanas desde decisión hasta puesta en marcha legal es realista.
Si estás montando un taller mecánico desde cero, ampliando uno existente o reformando un local industrial pequeño, lo más eficiente es empezar con un proyecto de instalación bien dimensionado y elegir un instalador acostumbrado a entornos industriales. Si quieres que valoremos tu caso, pasa por cuadro eléctrico o por subida de potencia y te lo presupuestamos por escrito, con garantía y plazos claros.
Publicado por
Equipo electrico24