PIA, IGA e ICP: qué es cada interruptor del cuadro eléctrico y para qué sirve
Diferencias claras entre PIA, IGA, ICP, diferencial y magnetotérmico explicadas con palabras normales: qué corta cada uno, cuándo salta y cómo identificarlos en tu cuadro.
Abres el cuadro eléctrico porque te ha saltado algo, miras esa fila de interruptores y te das cuenta de que no sabes muy bien cuál es cuál. Algunos están etiquetados con rotulador, otros tienen una pegatina de la compañía y un par de ellos no tienen nada. Lo más confuso es que el electricista habla en siglas: PIA, IGA, ICP, magnetotérmico, diferencial… y todo parece lo mismo a primera vista. No lo es. Cada uno de esos aparatos tiene una función concreta, salta por motivos distintos y protege cosas diferentes. Entender qué hace cada uno te ayuda a diagnosticar un corte de luz en casa, a saber si tu cuadro está bien dimensionado y a hablar con el electricista sin que te suene a chino. En este artículo te explicamos qué significan las siglas más habituales del cuadro residencial, cómo identificar cada elemento en tu propia caja y qué señales te da cada uno cuando hay un problema.
El cuadro eléctrico de un vistazo
Un cuadro eléctrico de vivienda moderno tiene siempre la misma lógica de orden, aunque cambien las marcas o el número de circuitos. La electricidad entra desde la centralización de contadores del edificio (o directamente desde la acometida si es vivienda unifamiliar), pasa por una serie de protecciones generales y se reparte en varios circuitos. Cada circuito alimenta una zona o un uso de la casa: alumbrado, enchufes, cocina, lavadora, aire acondicionado, etc.
Lo primero que hay que entender es que el cuadro está organizado por niveles de protección. Arriba a la izquierda están los interruptores que cortan toda la casa de golpe (las protecciones generales). En la parte central suele estar el diferencial o los diferenciales (uno o varios según el tamaño de la instalación). Y abajo o a la derecha está la fila de pequeños interruptores automáticos que protegen cada circuito por separado.
Si quieres entender cómo se planifica todo este conjunto y por qué un cuadro antiguo se queda corto, te recomendamos antes el artículo sobre cómo sustituir el cuadro eléctrico antiguo de una vivienda. Con el contexto general claro, vamos a las siglas concretas.
ICP: el interruptor que vigila la potencia contratada
El ICP es el Interruptor de Control de Potencia. Es el aparato que la compañía eléctrica utiliza para asegurarse de que no consumes más potencia de la que tienes contratada. Si tienes contratados 4,6 kW y conectas a la vez la vavadora, el horno, el termo y el secador, en un momento dado pasarás de esos 4,6 kW y el ICP saltará, dejándote sin luz en toda la casa.
Tradicionalmente el ICP era un aparato físico independiente, colocado en el cuadro general dentro de una pequeña caja precintada por la compañía. Llevaba una pegatina con el logotipo de la distribuidora y, si se manipulaba, se notaba al instante. La idea era que el cliente no pudiera ajustarlo a su antojo para “saltarse” el límite de la potencia contratada.
Desde el despliegue masivo de los contadores digitales (telemedida), el ICP físico ha dejado de ser obligatorio en la mayoría de viviendas. El propio contador inteligente incorpora una función de control de potencia integrado (ICPI) que actúa exactamente igual: si superas la potencia contratada, corta el suministro desde el propio contador. En muchos cuadros modernos verás un hueco con la pegatina de la compañía pero sin ningún interruptor dentro, porque ya no hace falta.
¿Cómo lo identificas en tu cuadro? Si tu instalación es antigua, el ICP está dentro de una caja precintada con un sello rojo o azul de la distribuidora (Endesa, Iberdrola, Naturgy, etc.). Si es moderna, probablemente no lo tienes y el control lo hace directamente el contador del rellano o de la centralización. Si salta, lo notarás porque el corte afecta a toda la casa y suele recuperarse solo a los pocos minutos (en contadores antiguos había que levantar el ICP manualmente; en los digitales rearma automáticamente tras un breve corte).
IGA: el interruptor general de tu instalación
El IGA es el Interruptor General Automático. No tiene nada que ver con la compañía: es el interruptor general de tu propia instalación. Su función es doble. Por un lado, corta toda la vivienda cuando lo bajas manualmente (por ejemplo, cuando vas a hacer una reparación o cuando te vas de vacaciones largas). Por otro lado, salta automáticamente si hay un cortocircuito grave o una sobrecarga importante en la línea general de la casa.
El IGA es un magnetotérmico (luego explicamos qué es eso exactamente) de calibre mayor que los del resto del cuadro. En una vivienda típica de 4,6 kW con suministro monofásico, el IGA suele ser un bipolar de 25 A. En viviendas de mayor potencia o en trifásico, sube a 32 A o 40 A y puede ser tetrapolar. Lo importante es que su calibre está dimensionado para la potencia contratada: si subes la potencia, hay que valorar si el IGA actual lo aguanta o hay que cambiarlo.
En el cuadro, el IGA es siempre el primer interruptor por la izquierda (o el de más arriba, según el formato). Es más grande que los demás, normalmente ocupa dos módulos de ancho (en monofásico) y suele estar marcado con la palabra “general” o con un dibujo de una llave. Si lo bajas, se apaga todo. Por eso es la primera maniobra que hace cualquier electricista al entrar a trabajar en una instalación.
Si tu IGA está saltando con frecuencia y no hay ningún cortocircuito evidente, suele ser señal de uno de dos problemas: o estás consumiendo más de lo que tu instalación interna puede soportar (cableado infradimensionado, normalmente en viviendas viejas con cocina nueva), o el propio interruptor está envejecido y dispara antes de tiempo. En ambos casos toca llamar a un profesional para diagnosticar antes de actuar; puedes empezar por el servicio de reparación de averías para una revisión.
PIA: los pequeños protectores de cada circuito
El PIA son las siglas de Pequeño Interruptor Automático. Es el nombre técnico que se le da a cada uno de los interruptores pequeños que ocupan la fila inferior del cuadro y que protegen los circuitos individuales: uno para alumbrado, uno para enchufes, uno para cocina, uno para lavadora, etc.
Cada PIA tiene un calibre (3, 10, 16, 20, 25 A son los más comunes en vivienda) y una curva de disparo (B, C o D) que determinan cómo y cuándo salta. El calibre se elige en función de la sección de cable del circuito que protege: un PIA de 16 A protege un cable de 2,5 mm², un PIA de 10 A protege un cable de 1,5 mm², etc. Si quieres profundizar en la elección del calibre adecuado según la sección del cable, tenemos un artículo dedicado a cómo elegir la sección de cable según potencia y distancia. Y si lo que te interesa son las diferencias entre curvas, lo explicamos en detalle en el post sobre magnetotérmicos de curva B, C o D.
Cuando salta un PIA, sólo se queda sin corriente la zona o el aparato que protege. Por ejemplo: si salta el PIA de la cocina, pierdes la cocina pero el resto de la casa sigue con luz. Eso es justamente la ventaja de tener varios PIA en lugar de uno solo: si hay un problema en un circuito concreto, no se cae la casa entera. Por eso un cuadro bien dimensionado tiene un PIA por cada circuito independiente según la electrificación de la vivienda (básica o elevada).
El magnetotérmico no es un cuarto aparato
Una de las confusiones más habituales es pensar que el “magnetotérmico” es un dispositivo distinto del PIA o del IGA. No lo es. Magnetotérmico es la tecnología que llevan dentro tanto los PIA como el IGA. Es decir: un IGA es un magnetotérmico grande y un PIA es un magnetotérmico pequeño.
¿Por qué se llaman así? Porque combinan dos mecanismos de disparo:
- Un disparo térmico (un bimetal que se calienta cuando pasa demasiada corriente durante un tiempo prolongado) que protege frente a sobrecargas: por ejemplo, conectar varios electrodomésticos potentes a la vez en el mismo enchufe.
- Un disparo magnético (una bobina que actúa de forma instantánea cuando la corriente sube de golpe a valores muy altos) que protege frente a cortocircuitos: por ejemplo, dos cables pelados que se tocan o un electrodoméstico con un fallo grave.
La combinación de los dos mecanismos es lo que hace al magnetotérmico una protección polivalente y fiable. Si quieres entender la diferencia exacta entre lo que es una sobrecarga y lo que es un cortocircuito (y por qué provocan cosas distintas), lee el artículo sobre cortocircuito y sobrecarga: por qué te salta el automático.
El diferencial: la cuarta pieza imprescindible
El diferencial (a veces llamado también IDA, interruptor diferencial automático) es el aparato que protege a las personas frente a contactos eléctricos. No protege la instalación: protege tu vida. Su funcionamiento es completamente distinto al del magnetotérmico. El diferencial mide constantemente la corriente que entra por la fase y la que sale por el neutro. Si todo va bien, las dos son iguales. Si hay una fuga a tierra (porque alguien toca un cable, porque un electrodoméstico está derivando, porque hay humedad en una instalación deteriorada), aparece una pequeña diferencia entre ambas corrientes y el diferencial dispara en milésimas de segundo.
En vivienda, el diferencial estándar es de 30 mA de sensibilidad, suficiente para proteger frente a una electrocución grave en una persona adulta. Físicamente se distingue de los magnetotérmicos por dos cosas: ocupa dos módulos de ancho en monofásico (igual que el IGA, pero está en la parte central del cuadro) y tiene un botón de prueba marcado con la letra T o con la palabra “Test”. Apretar ese botón provoca una pequeña fuga simulada y el diferencial debe saltar; es la forma de comprobar que funciona, y conviene hacerlo cada pocos meses.
El diferencial es un mundo aparte por las distintas sensibilidades y tecnologías que existen, además del clásico de 30 mA. Hablamos de ello en el artículo sobre tipos de diferencial AC, A, F y B. Si tu casa es relativamente nueva o has renovado el cuadro recientemente, probablemente lleves un diferencial tipo A, no AC, porque la mayoría de electrónica moderna lo exige.
Cómo leer tu cuadro: el orden lógico
Con todas las siglas claras, leer un cuadro es bastante sencillo. Recorriéndolo de izquierda a derecha (o de arriba a abajo, depende del formato):
- Caja del ICP o hueco vacío con pegatina de la compañía. Si tienes contador digital probablemente está vacío.
- IGA, interruptor más grande del cuadro, dos módulos de ancho en monofásico. Es el primer interruptor “tuyo”.
- Diferencial(es), también dos módulos de ancho, identificable por el botón de Test. En cuadros pequeños hay uno; en instalaciones con electrificación elevada puede haber dos o más para no perder toda la casa cuando salta uno.
- PIA, fila de interruptores pequeños (un módulo de ancho cada uno) que protegen los circuitos. Idealmente etiquetados con el uso de cada circuito.
Si tu cuadro no sigue este orden, está incompleto o tiene un IGA muy justo de calibre, probablemente no cumple la normativa actual. La ITC-BT-25 del REBT define cuántos circuitos independientes son obligatorios para electrificación básica (cinco) y elevada (siete) y qué calibre debe tener cada uno. Un cuadro que mezcla circuitos o que no respeta esa separación es candidato a ser sustituido en cuanto haya cualquier reforma, sobre todo si vas a subir la potencia contratada por una cocina nueva o un punto de carga.
Cuándo cambiar de cuadro
Si después de leer todo esto has mirado el tuyo y has visto magnetotérmicos antiguos sin marca clara, un único diferencial protegiendo toda la casa, sin etiquetar y con cables negros entrando por arriba sin proteger por tubo, probablemente estás ante un cuadro de los años 80 o 90 que ha llegado al final de su vida útil. No es necesariamente un peligro inminente, pero sí una instalación que ya no cumple el REBT actual y que, en muchos casos, no protege adecuadamente ni a la instalación ni a las personas. Un electricista habilitado puede evaluarlo en una visita corta y darte un presupuesto cerrado por escrito antes de tocar nada. En electrico24 ofrecemos siempre presupuesto cerrado con garantía de 6 meses sobre la mano de obra, sin sorpresas. Puedes solicitarlo en la página de cuadro eléctrico o contactar por la urgencia que corresponda.
Preguntas frecuentes
¿Cuál es la diferencia entre PIA y magnetotérmico?
Ninguna en sentido estricto: un PIA es un magnetotérmico de calibre pequeño. La palabra "magnetotérmico" describe la tecnología (combinación de disparo térmico y magnético) y la sigla PIA describe el formato pequeño que se monta en los circuitos individuales del cuadro. El IGA también es un magnetotérmico, sólo que de mayor calibre y con función de interruptor general.
¿Sigue siendo obligatorio el ICP físico?
En la mayoría de viviendas modernas con contador digital, no. La función de control de potencia la realiza el propio contador (ICPI, control de potencia integrado), por lo que la compañía no exige instalar un ICP separado en el cuadro. En instalaciones antiguas que todavía no se han digitalizado puede seguir siendo necesario; tu distribuidora te lo indica cuando contratas o modificas la potencia.
¿Por qué salta a veces sólo el diferencial y no ningún magnetotérmico?
Porque el diferencial protege frente a fugas a tierra, no frente a sobrecargas o cortocircuitos. Si hay un electrodoméstico que está derivando corriente al chasis o un cable con la humedad metiéndose por el aislamiento, aparece una pequeña corriente que se va a tierra sin pasar de vuelta por el neutro: el diferencial detecta esa diferencia y salta, aunque ningún PIA esté sobrecargado. La señal típica es que vuelve a saltar cada vez que conectas un aparato concreto.
¿Puedo rearmar yo el IGA o el diferencial si saltan?
Sí, en condiciones normales. La primera vez que salta lo más práctico es desconectar todo lo que tengas enchufado, subir la palanca y volver a ir conectando aparatos uno a uno hasta identificar cuál provoca el disparo. Si el interruptor vuelve a saltar inmediatamente al subir la palanca con todo desconectado, ya no es un problema de consumo: hay un fallo en la instalación y debe revisarlo un profesional. Forzar el interruptor varias veces seguidas sin diagnosticar la causa es lo que termina por estropear el propio aparato.
Publicado por
Equipo electrico24