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Caída de tensión: por qué parpadean las luces y las máquinas pierden fuerza

Qué es la caída de tensión, qué límites marca el REBT, por qué aparece en instalaciones largas o antiguas, cómo medirla con multímetro y qué soluciones existen.

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Hay una avería eléctrica que no dispara nada, no huele a quemado y no deja a nadie sin luz, pero se nota todos los días: las bombillas del fondo del pasillo alumbran menos que las de la entrada, los focos parpadean cuando arranca la nevera, el motor de la persiana sube más lento que el resto y la placa de inducción tarda más de lo normal en calentar. Cuando aparece este cuadro de síntomas y las protecciones están bien, casi siempre hablamos de lo mismo: caída de tensión.

Es un fenómeno físico inevitable —todo cable tiene resistencia y toda resistencia consume una parte de la tensión al circular corriente—, pero el REBT fija hasta dónde es aceptable. Por encima de esos límites, la instalación funciona peor, consume de más y envejece antes. Este artículo explica de dónde sale, qué valores marca la norma, cómo comprobarla sin equipos de laboratorio y qué se puede hacer cuando el resultado no cuadra.

Qué es exactamente la caída de tensión

Un conductor eléctrico no es un camino perfecto: opone una resistencia que depende de tres cosas —el material (cobre o aluminio), la sección en milímetros cuadrados y la longitud del recorrido—. Cuando por ese conductor circula corriente, parte de la tensión se “gasta” en vencer esa resistencia y se transforma en calor. El resultado es que la tensión que llega al final del circuito es menor que la que salió del cuadro.

La diferencia entre ambas es la caída de tensión. Se expresa normalmente en porcentaje sobre la tensión nominal: si del cuadro salen 230 V y al enchufe del fondo del garaje llegan 218 V, la caída es de 12 V, es decir, algo más del 5 %.

Tres reglas prácticas resumen todo el comportamiento:

  • A más longitud, más caída. Es proporcional: doblar el recorrido dobla la pérdida.
  • A más corriente, más caída. Por eso el problema se manifiesta justo cuando arranca un motor o entra en marcha una carga fuerte, y desaparece cuando la instalación está en reposo.
  • A más sección de cable, menos caída. Es la única de las tres variables sobre la que se puede actuar en una reforma sin cambiar la ubicación de los aparatos.

Ese último punto es la razón de que dimensionar bien el conductor no sea una cuestión de “que aguante sin quemarse”, sino también de que la tensión llegue entera al final. Explicamos el cálculo completo en cómo elegir la sección de cable según potencia y distancia.

Qué límites marca el REBT

El reglamento no deja el criterio al gusto del instalador. La ITC-BT-19, que regula las instalaciones interiores receptoras, fija los máximos admisibles medidos desde el origen de la instalación interior —es decir, desde el cuadro general de la vivienda o local— hasta el punto de utilización más desfavorable:

  • 3 % para circuitos de alumbrado en instalaciones interiores de viviendas.
  • 5 % para el resto de circuitos (fuerza, tomas de corriente, usos varios).

Cuando la instalación arranca de un contador con derivación individual propia y hay tramos previos largos, la norma reparte también valores para esos tramos: la derivación individual admite hasta un 1 % en el caso de contadores concentrados en un único lugar, y hasta un 1,5 % cuando están totalmente centralizados en edificios de viviendas. En instalaciones alimentadas desde un transformador propio o en líneas que alimentan varios receptores repartidos, los porcentajes admisibles suben, pero es un escenario más habitual en industria que en vivienda.

El detalle importante: estos límites son de diseño, no de tolerancia posterior. Es decir, la instalación se calcula para no superarlos con la carga prevista. Si con el tiempo se han añadido circuitos, se ha aumentado la potencia contratada o se ha alargado una línea sin recalcular nada, la caída real puede haberse ido muy por encima sin que nadie lo haya comprobado. Puedes ver el alcance completo de esta instrucción en el artículo dedicado a la ITC-BT-19 y las prescripciones generales de instalaciones interiores.

Los síntomas que delatan una caída excesiva

Ninguno de estos signos es exclusivo de la caída de tensión, pero cuando aparecen varios a la vez la sospecha es fundada:

  • Parpadeos sincronizados con un arranque. Las luces bajan de intensidad justo cuando entra el compresor del aire acondicionado, la bomba de la piscina o la nevera. Esa carga de arranque, que puede multiplicar por varias veces el consumo nominal durante un instante, hunde la tensión de todo el circuito compartido.
  • Diferencias de intensidad lumínica según la zona. Los puntos de luz más alejados del cuadro alumbran claramente menos que los cercanos, sobre todo con lámparas halógenas o con drivers LED de gama baja.
  • Motores que tardan en arrancar o pierden fuerza. Persianas, puertas de garaje, herramientas de taller. Un motor alimentado por debajo de su tensión nominal absorbe más corriente para dar el mismo par, se calienta más y acorta su vida útil.
  • Aparatos con resistencia que rinden por debajo de lo esperado. Termos, hornos, placas vitrocerámicas. Como la potencia disipada depende del cuadrado de la tensión, una caída del 10 % supone casi un 20 % menos de potencia útil.
  • Cables o mecanismos templados en la parte final del recorrido. La tensión perdida se disipa en forma de calor a lo largo del conductor y, sobre todo, en cualquier punto de mal contacto. Si además notas enchufes que se calientan, la causa puede ser doble: sección insuficiente y conexión floja actuando a la vez.
  • Electrónica que se reinicia sin motivo. Routers, alarmas, calderas con placa electrónica. Muchos equipos tienen un umbral mínimo de tensión por debajo del cual se reinician por seguridad.

Un matiz que evita diagnósticos equivocados: si el parpadeo es constante, rítmico y no depende de ninguna otra carga, probablemente no sea caída de tensión sino incompatibilidad entre la lámpara y el regulador. Ese caso concreto lo tratamos en el artículo sobre parpadeo de LED y compatibilidad de dimmers.

Cómo medirla con un multímetro

La medición correcta no consiste en ver “cuánta tensión hay”, sino en comparar dos puntos con la instalación cargada. Con todo apagado, la caída es prácticamente cero y el resultado no dice nada. El procedimiento práctico es este:

  1. Mide la tensión en el origen, en los bornes de salida del interruptor general del cuadro, con el multímetro en tensión alterna. Anota el valor.
  2. Mide en el punto más desfavorable, normalmente el enchufe o el punto de luz más alejado del cuadro dentro del circuito que quieres comprobar.
  3. Repite ambas medidas con la carga real conectada: enchufa el aparato que provoca el síntoma o enciende todos los puntos de luz de ese circuito. Aquí es donde aparece la diferencia.
  4. Calcula el porcentaje: resta la tensión final de la inicial, divide entre la tensión inicial y multiplica por cien.
  5. Compara con el límite: 3 % en alumbrado, 5 % en el resto.

Si no tienes claro cómo manejar el aparato, en cómo usar un multímetro en una vivienda explicamos la selección de escala y las precauciones básicas. Y una advertencia obligada: medir en un cuadro bajo tensión implica riesgo de contacto directo y de arco eléctrico. Si no tienes formación específica, la medición en el enchufe final es segura, pero la del cuadro conviene dejarla en manos de un profesional.

Ojo con dos falsos positivos frecuentes. El primero: la tensión de la red no es constante y la distribuidora puede entregar valores algo distintos a lo largo del día, así que las dos medidas deben tomarse casi seguidas para ser comparables. El segundo: si la caída aparece solo en un enchufe concreto y no en el resto del circuito, no es un problema de sección, es un contacto defectuoso en ese punto.

Qué se puede hacer cuando el valor se pasa

No hay una única solución, y la correcta depende de por qué se ha ido de rango:

  • Aumentar la sección del conductor. Es la respuesta directa cuando el circuito es largo y se calculó justo. Implica pasar cable nuevo por la canalización existente, algo viable si el tubo tiene espacio libre, y complicado si está saturado.
  • Repartir la carga en más circuitos. Si un solo circuito alimenta media vivienda o toda una nave, separarlo en dos líneas independientes desde el cuadro reduce la corriente por conductor y, con ella, la caída. Suele requerir espacio libre en el cuadro o su sustitución.
  • Acercar el cuadro a la carga o instalar un subcuadro. En garajes, sótanos, talleres y anexos alejados es la solución más eficaz: una línea general de sección generosa hasta un subcuadro cercano, y desde ahí recorridos cortos a cada punto.
  • Revisar todas las conexiones del recorrido. Bornes flojos, empalmes hechos con retorcido, regletas antiguas oxidadas. Cada uno de esos puntos añade resistencia y, a diferencia del cable, va empeorando con el tiempo por el propio calentamiento.
  • Corregir el arranque de los motores. Cuando la caída solo aparece en el instante de arranque, actuar sobre el conductor puede ser desproporcionado; a veces la solución pasa por un sistema de arranque suave o estrella-triángulo, según lo previsto en la ITC-BT-47 para motores eléctricos.

Lo que no soluciona una caída de tensión es subir la potencia contratada. Es un error de diagnóstico habitual: si el problema fuera de potencia, saltaría el interruptor general de forma repetida, no bajaría la tensión al final del pasillo. Aumentar la contratación solo tiene sentido cuando efectivamente hay disparos por exceso de consumo simultáneo, un escenario distinto que analizamos en cuándo merece la pena subir la potencia eléctrica.

¿Una caída de tensión alta es peligrosa o solo molesta?

No provoca una situación de riesgo inmediato como un cortocircuito, pero tiene consecuencias reales. La energía que se pierde se disipa en forma de calor a lo largo del conductor y, sobre todo, en los puntos de peor contacto, que es donde se concentran los inicios de incendio de origen eléctrico. Además acorta la vida de motores y electrónica alimentados por debajo de su tensión nominal. Si la medición supera claramente los límites del REBT, conviene corregirlo aunque de momento solo se traduzca en parpadeos.

¿Por qué mi instalación cumplía cuando se hizo y ahora no?

Porque el cálculo se hizo con la carga prevista en ese momento. Con los años se añaden circuitos, se sustituyen aparatos por otros de más consumo, se alarga una línea para llevar corriente a un anexo o se cuelga un subcuadro de un circuito que no estaba pensado para ello. Cada añadido aumenta la corriente o la longitud, y ambas empeoran la caída. Es uno de los motivos por los que una instalación antigua ampliada por partes acaba dando problemas que la original no daba.

¿Se puede corregir sin abrir rozas ni picar paredes?

Depende del caso. Si el tubo corrugado existente tiene espacio libre suficiente, se puede pasar cable de mayor sección sin obra. Si el problema es un reparto deficiente de circuitos y el cuadro tiene espacio, se puede reorganizar desde ahí. Y en tramos exteriores o en garajes se puede llevar la línea nueva por canal vista. Solo cuando el recorrido está saturado y es interior sin alternativa hace falta abrir. Un electricista puede decírtelo tras inspeccionar el registro de las cajas de derivación.

¿La caída de tensión hace que pague más luz?

Sí, aunque en vivienda el efecto suele ser pequeño. La energía perdida en el cable se factura igual que la útil, porque el contador está en el origen. En instalaciones domésticas hablamos de una fracción menor del consumo, pero en locales con recorridos largos, motores y muchas horas de funcionamiento, la suma anual deja de ser despreciable. El efecto secundario, y a menudo mayor, es que los aparatos que reciben menos tensión trabajan más tiempo para hacer lo mismo.

La caída de tensión es de esos problemas que se toleran durante años porque no impiden usar la instalación, hasta que un aparato nuevo deja de funcionar bien o un motor se quema antes de tiempo. Diagnosticarla es sencillo cuando se mide con carga y se compara contra los límites del reglamento, y corregirla casi siempre pasa por revisar sección, reparto de circuitos y estado de las conexiones. Si notas parpadeos, zonas que alumbran menos o aparatos que rinden por debajo de lo que deberían, en reparación de averías eléctricas hacemos la medición en el punto más desfavorable, localizamos dónde se está perdiendo la tensión y te decimos con claridad si la solución es el cable, el cuadro o una conexión concreta.


Publicado por

Equipo electrico24