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ITC-BT-47: qué exige el REBT al instalar motores eléctricos

Sección al 125%, límites de corriente de arranque, relé térmico y protección contra falta de tensión: lo que pide la ITC-BT-47 y los fallos que más se repiten en locales.

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Un motor eléctrico no se comporta como el resto de receptores de una instalación. Un radiador, una placa o una luminaria consumen prácticamente lo mismo desde el primer segundo. Un motor, en cambio, arranca pidiendo mucha más corriente de la que consumirá luego en régimen normal, y ese pico es el que rompe instalaciones mal dimensionadas: automáticos que saltan cada vez que entra la cámara de frío, cables que se calientan, contactores que se pegan.

La ITC-BT-47 del REBT es la instrucción que pone orden en eso. Es corta —apenas un par de páginas— pero condiciona el diseño de cualquier local con maquinaria: una cocina, un taller, una lavandería, una piscina comunitaria o un obrador. Y es de las que más se incumplen sin que nadie se dé cuenta hasta que hay un problema.

Qué regula la ITC-BT-47 y cuándo te afecta

La instrucción se titula “Instalación de receptores. Motores” y cubre cuatro bloques: la sección de los conductores que alimentan motores, la limitación de la corriente de arranque, las protecciones que debe llevar cada motor y algunas condiciones de instalación y seguridad.

Aplica siempre que haya un motor en la instalación, y ahí entra mucho más de lo que la gente imagina: compresores de frío, bombas de agua y depuradoras, extractores y campanas, ascensores, puertas de garaje, amasadoras, tambores de lavadora industrial, compresores de aire, aires acondicionados con compresor no inverter. En una vivienda el impacto es menor porque los motores son pequeños. En un local, es determinante.

La regla del 125%: el cable no se calcula con la corriente nominal

Es el punto más concreto y el que más se salta. La ITC-BT-47 exige que los conductores de conexión que alimentan un solo motor estén dimensionados para una intensidad no inferior al 125% de la intensidad a plena carga del motor.

Es decir: si el motor consume 16 A a plena carga, el cable se calcula para 20 A, no para 16. Ese 25% extra no es un margen de seguridad caprichoso: cubre el calentamiento acumulado por arranques repetidos y el funcionamiento del motor por encima de su nominal cuando la carga mecánica aprieta.

Cuando en la misma línea cuelgan varios motores, el criterio cambia: se calcula el 125% de la intensidad a plena carga del motor de mayor potencia, y a eso se le suma la intensidad a plena carga del resto. Tiene lógica: no todos arrancan a la vez, pero el mayor sí necesita su margen.

Y si además de motores hay otros receptores en la línea —iluminación, enchufes, hornos—, se suma también su intensidad. Este es el cálculo que hay que tener sobre la mesa antes de decidir la sección de cable según potencia y distancia, porque en tiradas largas la caída de tensión puede obligar a subir todavía más.

Límites a la corriente de arranque

Un motor asíncrono de jaula arrancando en directo puede pedir entre 6 y 8 veces su intensidad nominal durante unos segundos. Si todos los locales de una calle hicieran eso sin control, la red de distribución sufriría caídas de tensión que notarían los vecinos. Por eso el REBT limita la relación entre corriente de arranque y corriente nominal a plena carga.

Para motores de corriente alterna, los valores máximos de esa relación son:

  • Motores de 0,75 a 1,5 kW: hasta 4,5
  • Motores de 1,5 a 5 kW: hasta 3,0
  • Motores de 5 a 15 kW: hasta 2,0
  • Motores de más de 15 kW: hasta 1,5

Los motores de hasta 0,75 kW quedan fuera de la limitación: pueden arrancar en directo sin más. En corriente continua los límites son más estrictos (2,5 / 2,0 / 1,5 / 1,0 en los mismos tramos de potencia).

La consecuencia práctica es directa: a partir de cierta potencia no puedes arrancar el motor en directo. Hay que usar un sistema que reduzca el pico. Las opciones habituales son el arranque estrella-triángulo (barato y muy extendido en maquinaria antigua), el arrancador progresivo o soft starter, y el variador de frecuencia, que además permite regular velocidad y suele salir rentable en bombas y ventiladores por el ahorro energético.

Un matiz importante: la empresa distribuidora puede admitir relaciones distintas en función de la capacidad de la red en ese punto. Es algo que se consulta antes de comprar la máquina, no después de instalarla.

Protecciones: el magnetotérmico no protege el motor

Aquí está el malentendido más caro. Un magnetotérmico protege el cable frente a sobrecargas y cortocircuitos. Un motor necesita además protección específica frente a situaciones que el automático de línea no ve: funcionamiento con dos fases, rotor bloqueado, sobrecarga mecánica sostenida, arranques demasiado frecuentes.

La ITC-BT-47 exige que los motores estén protegidos contra cortocircuitos y contra sobrecargas en todas sus fases, de forma que cubra el arranque sin dispararse indebidamente. En la práctica eso se traduce en una de estas configuraciones:

  • Guardamotor (interruptor automático magnetotérmico para protección de motores), con el disparo térmico regulable al valor de intensidad nominal del motor.
  • Relé térmico + contactor + fusibles o automático, que es el montaje clásico. El contactor gobierna la maniobra y el relé térmico corta si el consumo se sostiene por encima del ajuste.

Si en lugar de guardamotor se usa un automático estándar, hay que elegir bien la curva de disparo, porque una curva C puede saltar con el pico de arranque de una máquina potente. En esos casos la curva D es la que aguanta el transitorio sin dejar de proteger el cable. La coordinación entre ese dispositivo y el resto del cuadro es justo lo que desarrolla la ITC-BT-22 sobre protección frente a sobreintensidades.

Protección contra falta de tensión

Es la exigencia que casi nadie recuerda y la que más accidentes evita. Los motores deben llevar un dispositivo que impida el rearranque automático tras un corte de suministro, salvo que ese rearranque no suponga peligro.

Imagina una sierra de cinta, una amasadora o una puerta de garaje que se ponen solas en marcha en cuanto vuelve la luz, con alguien con las manos dentro porque había ido a revisar por qué se había parado. El montaje con contactor y pulsadores de marcha/paro ya resuelve esto de forma natural: al caer la tensión, la bobina suelta y el motor no vuelve solo.

Los fallos que más nos encontramos

Cuando entramos en un local con problemas eléctricos recurrentes y hay maquinaria de por medio, el patrón se repite:

  • Cable calculado con la nominal, sin el 125%. El circuito funciona, pero el cable trabaja caliente toda la vida útil y envejece el aislamiento antes de tiempo.
  • Motor grande arrancando en directo porque “así venía”. Cada arranque tira la tensión y hace parpadear las luces del local; a la larga castiga electrónica y contactores.
  • Sin relé térmico ni guardamotor: solo un automático de línea. El día que el motor se agarrota, el automático no salta a tiempo y el bobinado se quema.
  • Térmico ajustado al máximo para que “deje de saltar”. Es desactivar la protección, no resolver el problema. Si el térmico salta hay una causa mecánica o eléctrica detrás.
  • Variador de frecuencia con diferencial inadecuado. Los variadores generan corrientes de fuga con componente continua, y un diferencial tipo AC puede no detectar la fuga o dispararse sin motivo. Ahí toca revisar qué tipo de diferencial necesita la instalación.
  • Sin corrección del factor de potencia en locales con varios motores, con el consiguiente recargo en factura por energía reactiva.

Cómo se traduce esto en tu local

Si vas a montar o renovar un negocio con maquinaria, el orden que funciona es este: primero se listan los motores con su potencia y su intensidad a plena carga, después se decide el sistema de arranque de cada uno según los límites de la instrucción, luego se calculan secciones aplicando el 125% y por último se diseña el cuadro con la protección específica de cada motor y su maniobra.

Ese planteamiento es justo el que aplicamos al montar la instalación eléctrica de un local de hostelería con arranque de máquinas o el cuadro trifásico de un taller mecánico: la maquinaria manda sobre el diseño, no al revés. Cambiar el orden significa comprar la máquina primero y descubrir después que la potencia contratada no llega o que la línea existente no admite ese arranque.

Si tienes maquinaria que hace saltar protecciones, motores que se calientan o dudas sobre si tu cuadro cumple lo que pide la ITC-BT-47, lo sensato es revisarlo antes de que se convierta en una avería con el local parado. Podemos ver tu cuadro eléctrico y, si el problema es de fondo, valorar si toca una subida de potencia o un rediseño de las líneas de fuerza.

¿La regla del 125% se aplica también a motores pequeños de vivienda?

Sí, la instrucción no distingue por tipo de local. Lo que ocurre es que en vivienda los motores son de poca potencia (extractores, bombas de circulación, la unidad exterior del aire) y suelen colgar de circuitos ya dimensionados con margen suficiente, así que el 125% queda cubierto sin hacer nada especial. En cuanto aparece una bomba de piscina o un compresor propio, el cálculo hay que hacerlo.

¿Puedo poner un magnetotérmico de más amperios para que deje de saltar con el arranque?

No. Subir el calibre significa que el cable ya no está protegido: podría circular más corriente de la que admite sin que el automático corte. Si el problema es el pico de arranque, la solución es cambiar la curva de disparo, usar un guardamotor con curva adecuada o instalar un sistema de arranque que reduzca el pico. Nunca sobredimensionar la protección respecto al cable.

¿Un variador de frecuencia sustituye al guardamotor?

Los variadores incorporan protecciones electrónicas del motor (sobreintensidad, sobrecarga térmica, fallo de fase) y en muchas instalaciones cubren esa función. Aun así se sigue necesitando protección frente a cortocircuito aguas arriba del variador y un dispositivo de corte para trabajos de mantenimiento. Es el fabricante del variador quien define qué protecciones concretas admite y cuáles hay que mantener.

¿Qué hago si la máquina que quiero comprar supera el límite de corriente de arranque?

Consultarlo antes de comprarla. Según la potencia y el punto de la red, la solución puede ser un arrancador progresivo o un variador, y en algunos casos la distribuidora admite valores distintos a los de la tabla si la red lo soporta. Comprar primero y adaptar después suele salir bastante más caro que dedicar media hora a revisarlo con el electricista.


Publicado por

Equipo electrico24