electrico24 Instalaciones
Normativa ·

ITC-BT-22: protección contra sobreintensidades — magnetotérmicos, fusibles y cómo se coordinan

Qué exige la ITC-BT-22: cómo se protege una instalación contra sobrecargas y cortocircuitos, condición Ib ≤ In ≤ Iz, poder de corte, selectividad y errores frecuentes.

itc-bt-22rebtsobreintensidadesmagnetotérmicosfusiblescoordinaciónseguridad eléctrica

Cada vez que salta un magnetotérmico en tu cuadro, detrás hay una norma que le indica cuándo tiene que hacerlo y cuándo debe aguantar. Esa norma es la ITC-BT-22, la instrucción del REBT que regula la protección contra sobreintensidades: la pieza del reglamento que evita que un cable se caliente hasta echar humo o que un cortocircuito destruya el cuadro antes de que corte la corriente.

Este post explica qué exige exactamente la ITC-BT-22, en qué se diferencian una sobrecarga y un cortocircuito, cómo se dimensiona el magnetotérmico o el fusible que protege cada línea, qué es la selectividad entre protecciones y qué errores clásicos se ven en obra que dejan a la instalación fuera de reglamento aunque a primera vista todo parezca correcto.

Qué regula la ITC-BT-22 y a qué instalación aplica

La instrucción técnica complementaria 22 se titula “Instalaciones interiores o receptoras. Protección contra sobreintensidades” y forma parte del Reglamento Electrotécnico para Baja Tensión aprobado en 2002. Aplica a toda instalación de baja tensión con receptores conectados: vivienda, garaje comunitario, oficina, local comercial, taller industrial, alumbrado exterior, planta de pequeña industria y, en general, cualquier cuadro por debajo de esos 1.000 V en corriente alterna.

Su objetivo es que los cables, empalmes, protecciones y receptores nunca queden expuestos a corrientes superiores a las que pueden aguantar durante un tiempo prolongado. Cuando eso pasa, el conductor se calienta, el aislamiento se degrada, aparece un fallo a masa y, si no hay diferencial correcto (materia de la ITC-BT-24 sobre protección contra contactos directos e indirectos), acaba en incendio o en electrocución. La ITC-BT-22 corta la corriente antes.

La norma establece dos cosas concretas: qué fenómenos hay que detectar (sobrecarga y cortocircuito) y qué dispositivos son aceptables para protegerse contra ellos. El detalle práctico luego se traduce en dimensionar cada magnetotérmico según el circuito que protege y la sección de cable que hay detrás.

Sobrecarga y cortocircuito: los dos fenómenos que la norma exige detectar

Aunque el término común es “sobreintensidad”, la ITC-BT-22 distingue dos causas físicas distintas que se atajan con criterios distintos. Confundirlas es el origen de muchos errores de diseño y también de la eterna confusión “por qué me ha saltado el automático”.

Sobrecarga. Es una corriente mayor de la prevista pero dentro del mismo circuito íntegro, sin ningún contacto anómalo entre conductores. Ocurre cuando conectas simultáneamente más receptores de los que la línea admite: por ejemplo, tres electrodomésticos potentes a la vez en un mismo circuito de tomas, un cargador de coche mal dimensionado o un motor que arranca con carga y tira más amperaje del nominal durante minutos. La corriente pasa por encima del valor de trabajo pero es del orden de una a tres veces el nominal. Si mantiene esa cifra durante bastante tiempo, el cable se calienta y el aislamiento se estropea.

Cortocircuito. Es un contacto directo, con muy poca impedancia, entre dos conductores activos (fase-fase, fase-neutro) o entre un activo y la masa. La corriente que circula durante ese instante puede llegar a los miles de amperios, limitada solo por la impedancia interna de la instalación. Si no se corta en milisegundos, se funden los cables, se destroza el cuadro y hay riesgo real de arco eléctrico. Es el mecanismo detrás del “salto seco” con chispa que a veces se ve al enchufar un cable pelado. Explicamos con más detalle esta diferencia en el post sobre cortocircuito y sobrecarga: por qué te salta el automático.

La ITC-BT-22 pide dispositivos que sepan actuar en los dos casos: dispararse en pocos segundos ante una sobrecarga moderada mantenida y desconectar en menos de un ciclo de red (unos milisegundos) ante un cortocircuito franco. Los magnetotérmicos combinan ambas funciones en un solo aparato: la parte térmica (bimetal) protege contra sobrecarga y la parte magnética (bobina) protege contra cortocircuito.

Los dispositivos que la norma acepta

La ITC-BT-22 no obliga a usar magnetotérmicos como tal; permite cualquier dispositivo que cumpla las funciones de detección y corte necesarias. En la práctica, se aceptan tres familias.

Interruptores automáticos magnetotérmicos. Son los que verás en el 95 % de instalaciones domésticas y del pequeño terciario. Se fabrican en varias curvas de disparo (B, C, D, MA) según el tipo de carga a proteger, y en varios calibres nominales (6, 10, 16, 20, 25, 32, 40, 63 A y superiores para uso industrial). La elección de curva no es cosmética: si te interesa cuándo usar cada una, lo desarrollamos en el post sobre magnetotérmicos de curva B, C o D. El equivalente doméstico también incluye el PIA de cabecera y el IGA general, cuyas diferencias explicamos en el artículo específico sobre PIA, IGA e ICP.

Fusibles. Siguen siendo válidos como protección contra sobreintensidades. En vivienda casi no se usan (los magnetotérmicos ganan por reset rápido), pero sí en la caja general de protección del edificio (los famosos “cartuchos fusibles” tipo NH o D), en instalaciones industriales, en cabecera de líneas de gran calibre y como protección auxiliar de transformadores o motores. Su ventaja es un poder de corte muy alto en un formato pequeño; su inconveniente, que hay que reponerlo cada vez que actúa.

Interruptores automáticos de caja moldeada. Son la evolución del magnetotérmico para calibres altos (a partir de 100 A hasta varios miles). En una vivienda no los verás. En una nave industrial, en la centralización de contadores de un edificio grande o en el cuadro general de un local comercial de cierto tamaño, sí.

La norma pide, además de la existencia del dispositivo, que este tenga un poder de corte superior a la intensidad de cortocircuito prevista en el punto en el que está instalado. Un magnetotérmico doméstico habitual (6 kA de poder de corte) sirve para viviendas normales, pero en la CGP de un edificio con potencia contratada alta puede quedar corto y hay que subir a 10 o 15 kA. Esto se calcula en el proyecto o memoria técnica que se elabora según la ITC-BT-04.

La regla que lo condiciona todo: Ib ≤ In ≤ Iz

De todo el articulado de la norma, si hay que quedarse con una regla es esta. Se llama condición de coordinación entre protección y conductor, y garantiza que el magnetotérmico protege realmente al cable que tiene detrás. Los tres valores son:

  • Ib: intensidad de servicio del circuito, es decir, la corriente máxima prevista en uso normal. Se calcula a partir de la potencia de los receptores conectados.
  • In: intensidad nominal del dispositivo de protección. Es el calibre marcado en el magnetotérmico (10, 16, 20, 25 A, etc.).
  • Iz: intensidad máxima admisible del cable, tabulada en función de la sección, el tipo de conductor, el método de instalación (empotrado, tubo, bandeja) y la temperatura ambiente. Explicamos el criterio completo en el post sobre cómo elegir la sección de cable según potencia y distancia.

La regla se lee así: el calibre del magnetotérmico tiene que ser al menos igual a la corriente que va a circular en uso normal, y a la vez tiene que ser inferior o igual a la corriente máxima que aguanta el cable sin degradarse. Cualquier violación de esta desigualdad deja la instalación desprotegida.

Los dos errores clásicos aquí son el exceso de calibre (poner un magnetotérmico de 25 A protegiendo cable de 2,5 mm² pensado para 20 A, con lo cual el cable puede llegar a sobrecalentarse sin que la protección salte nunca) y el exceso de sección con calibre bajo (poner cable de 6 mm² con un magnetotérmico de 10 A, lo cual no es inseguro pero es un sobrecoste que se puede evitar). El primero es el peligroso: es el mecanismo detrás de la mayoría de enchufes ennegrecidos que se investigan cuando aparecen quemados sin causa aparente, algo que también tratamos en el artículo sobre por qué se calientan los enchufes.

Además de Ib ≤ In ≤ Iz, la norma añade una segunda condición para verificar la protección contra sobrecarga: la corriente convencional de disparo del magnetotérmico (I2, aproximadamente 1,45 veces In para automáticos domésticos) tiene que ser menor o igual a 1,45 veces Iz. En la práctica, cumpliendo la primera desigualdad con calibres normalizados también se cumple la segunda, pero es bueno saber que existe porque explica por qué a veces se subdimensiona el calibre respecto de la sección.

Coordinación entre protecciones: selectividad

En una instalación con varios niveles de cuadro (por ejemplo, cuadro general de vivienda con IGA de 40 A y varios circuitos con PIA de 16 A), si un cortocircuito ocurre en el aspirador de una habitación, lo deseable es que salte solo el PIA de ese circuito y no el IGA. Esta propiedad se llama selectividad y la ITC-BT-22 la exige cuando la instalación tiene varios niveles.

Hay dos formas de conseguirla:

Selectividad amperimétrica. Se dimensionan las protecciones con calibres suficientemente escalonados para que la de aguas abajo dispare antes que la de aguas arriba ante la misma corriente. En doméstico esto se suele cumplir “solo” cuando el IGA está bien dimensionado respecto a los PIA de circuito (por ejemplo, IGA de 40 A y circuitos con PIA de 10, 16 o 20 A). En instalaciones industriales se calcula específicamente.

Selectividad cronométrica. La protección aguas arriba tiene un retardo temporal intencionado. Se ve más en cuadros terciarios con interruptores automáticos de caja moldeada, donde la protección de cabecera puede retardarse unos ciclos para permitir que el PIA de circuito abra primero.

En una vivienda estándar, la selectividad suele quedar garantizada si el diseño respeta la ITC-BT-26 y las secciones normalizadas de los circuitos C1 a C9 y los calibres habituales. En una comunidad con varios niveles (centralización, cuadro de zonas comunes, cuadro de garaje, cuadro de bombeo), el instalador tiene que verificarlo en el proyecto.

Casos específicos: motores, transformadores, líneas largas

La norma añade algunos matices para receptores con comportamientos particulares.

Motores. En el arranque tiran de 4 a 8 veces su corriente nominal durante unos segundos. Un magnetotérmico curva C dispararía cada vez. Se usa curva D o específicamente MA (curva magnética únicamente, sin bimetal, con relé térmico independiente aguas abajo). Esto se ve en compresores, ventiladores grandes, máquinas de taller, ascensores y algunas bombas.

Transformadores. Al conectarlos aparece una corriente transitoria magnetizante muy alta. Se protegen con fusibles retardados o con magnetotérmicos de curva D.

Líneas de gran longitud. Cuando el cable es muy largo, la impedancia hace que la corriente de cortocircuito en el extremo remoto pueda ser insuficiente para que el magnetotérmico dispare en su parte magnética. La norma pide verificar que la impedancia del bucle de defecto sea lo bastante baja como para que salte igualmente. En instalaciones domésticas estándar no es un problema; en polígonos industriales o naves grandes hay que comprobarlo.

Cargas de recarga de vehículo eléctrico. Es un caso mixto que combina requisitos de la ITC-BT-52 con lo que exige la 22: magnetotérmico dedicado a la línea de wallbox, sin compartir con otros consumos, dimensionado con curva C o D según la potencia del cargador.

Cinco errores frecuentes que ve un instalador en obra

Poner curva C donde toca curva D. En viviendas la mayoría de circuitos van bien con curva C, pero cuando hay un motor de piscina, un aire acondicionado con arranque duro o una bomba de calor grande, la curva C dispara al arrancar y el propietario acaba subiendo el calibre en vez de cambiar la curva. Resultado: el cable ya no está protegido correctamente contra sobrecarga.

Sustituir un magnetotérmico que salta por otro de más calibre. Sigue siendo el error número uno en cuadros antiguos manipulados. Un PIA de 16 A saltando en un circuito de enchufes no es un fallo del PIA; es una sobrecarga real. Cambiarlo por uno de 20 o 25 A “para que no salte más” deja al cable de 2,5 mm² con protección insuficiente y es exactamente lo que la norma prohíbe. Si el circuito no da abasto, la solución correcta es reordenar cargas, añadir un circuito nuevo o subir la potencia contratada, no forzar el calibre.

Poder de corte insuficiente en la CGP o en el IGA. En viviendas de finca antigua con acometida corta al transformador de barrio, la intensidad de cortocircuito prevista puede ser alta. Un magnetotérmico doméstico de 6 kA queda corto y en un cortocircuito franco puede no cortar en tiempo, con daño físico al aparato. La ITC-BT-04 obliga a calcularlo en la memoria técnica; hacerlo bien en el papel evita este fallo silencioso.

Selectividad rota entre PIA y IGA. Cuando el IGA es un ICP de 25 A y varios circuitos llevan PIA de 20 A, cualquier sobrecarga aguas abajo salta el IGA general en lugar del PIA del circuito. La instalación se queda entera a oscuras cada vez que hay un problema puntual. La solución no es tocar el ICP (es propiedad de la compañía), sino repartir cargas y dimensionar circuitos para que ningún PIA se acerque a los 20 A en uso normal.

Compartir neutro entre circuitos independientes. Es un vicio de instalaciones antiguas: dos o más circuitos con PIA distintos comparten el neutro para ahorrar cable. Ante una sobrecarga en uno de los circuitos, la corriente de retorno pasa por el neutro compartido, calienta el conductor y en algunos casos deja al diferencial ciego frente a fugas. La ITC-BT-22 y la ITC-BT-19 lo prohíben.

Preguntas frecuentes sobre la ITC-BT-22

¿Un fusible protege igual que un magnetotérmico según la ITC-BT-22?

Sí, cumpliendo con los mismos requisitos de coordinación Ib ≤ In ≤ Iz y con poder de corte suficiente en el punto de instalación. El fusible corta mediante fusión del hilo metálico y no se puede reponer, pero su tiempo de actuación ante un cortocircuito franco es muy rápido y su poder de corte suele ser más alto que el de un magnetotérmico modular equivalente. En vivienda se prefiere el magnetotérmico por comodidad de reset; en cabecera de acometida o en industria pesada, los fusibles siguen siendo la opción habitual.

¿Cuál es el poder de corte que tiene que tener el magnetotérmico de mi cuadro?

Tiene que ser superior a la intensidad de cortocircuito prevista en el punto donde va instalado. Ese cálculo depende de la potencia contratada, la longitud de la acometida y la impedancia del transformador de la compañía. En una vivienda estándar, 6 kA suele bastar; en fincas con acometida corta y transformador cercano, el proyecto puede exigir 10 kA o más. El instalador con boletín tiene la obligación de comprobarlo y elegir el material adecuado. Si tienes dudas sobre si tu cuadro cumple, un [electricista de urgencias 24 horas](/servicios/electricista-urgente/) puede verificarlo en una visita puntual.

¿Se puede proteger la sobrecarga con un dispositivo y el cortocircuito con otro?

La norma lo permite. Se llama protección combinada y se ve en instalaciones industriales con motores: un guardamotor magnético protege contra cortocircuitos y un relé térmico independiente protege contra sobrecargas del motor. En vivienda no tiene sentido porque el magnetotérmico modular ya combina ambas funciones en un solo aparato. En industria es habitual porque permite ajustar cada protección al comportamiento real de la carga.

¿Un magnetotérmico que salta con frecuencia hay que sustituirlo o revisar el circuito?

Casi siempre lo segundo. El magnetotérmico está haciendo su trabajo: protege el cable de una sobrecarga real. Lo correcto es identificar qué receptor o combinación de receptores está tirando por encima del calibre, reordenar el consumo o añadir un circuito dedicado. Solo se sustituye si has verificado que el aparato en sí falla (dispara sin carga, no rearma, tiene los polos flojos). Cambiar un magnetotérmico que salta por otro de más calibre para que "aguante" es exactamente lo que la ITC-BT-22 prohíbe y deja al cable sin protección. Antes de tocar nada, conviene [identificar qué magnetotérmico controla cada circuito](/blog/identificar-magnetotermico-circuito-mapear-cuadro-electrico-vivienda/) para saber a qué línea corresponde.

Cierre

La ITC-BT-22 es una norma corta pero de las más importantes del REBT: sin protección adecuada contra sobreintensidades, cualquier otra medida (toma de tierra, diferencial, aislamiento) se ve rebasada por un cable caliente que acaba iniciando un incendio o dejando fuera de servicio la instalación entera. Su cumplimiento no depende de un solo aparato caro, sino de una regla simple bien aplicada: calibre proporcional a la corriente de uso, sección de cable proporcional al calibre, poder de corte proporcional al lugar donde está instalado.

Si vas a hacer una reforma, ampliar una vivienda o revisar un cuadro antiguo, este es el punto donde no se debe improvisar. Si necesitas verificar que tu cuadro cumple con la ITC-BT-22 o quieres actualizarlo, en electrico24 revisamos y modernizamos cuadros eléctricos con presupuesto cerrado por escrito y garantía en el trabajo.


Publicado por

Equipo electrico24