Cuántos módulos necesita tu cuadro eléctrico: cómo se cuentan y por qué hay que dejar reserva
Qué es un módulo DIN, cuántos ocupa cada protección, cuántos necesita una vivienda según su electrificación y por qué un cuadro lleno hasta arriba es un problema a medio plazo.
Hay una pregunta que aparece siempre que alguien va a cambiar el cuadro eléctrico de su casa o a montar uno nuevo, y que casi nunca se responde bien: ¿de cuántos módulos lo pongo? La respuesta habitual —“pon uno de 24 y vas sobrado”— acierta muchas veces por casualidad, pero no explica nada. Y cuando falla, falla caro: un cuadro que se queda corto obliga a rehacer trabajo que acabas de pagar.
El módulo es la unidad de medida del cuadro, igual que el metro cuadrado lo es de una vivienda. Entender cómo se cuenta, qué ocupa cada cosa y cuánto espacio hay que dejar libre es lo que diferencia un cuadro que aguanta quince años de uno que se queda sin sitio a la primera reforma.
Qué es exactamente un módulo
Un módulo es un ancho normalizado: 17,5 milímetros. Todas las protecciones modernas —magnetotérmicos, diferenciales, contactores, protectores contra sobretensiones— se fabrican en anchos que son múltiplos de esa medida, y todas se enganchan sobre un perfil metálico estándar de 35 milímetros llamado carril DIN.
Esa normalización es la razón por la que puedes cambiar un magnetotérmico de una marca por otro de otra marca distinta y encaja sin tocar nada. También es lo que permite hablar del tamaño de un cuadro en una sola cifra: un cuadro de 24 módulos tiene espacio para 24 anchos de 17,5 mm, normalmente repartidos en dos filas de 12.
Los tamaños comerciales habituales en vivienda son 12, 18, 24, 36 y 54 módulos. En locales y en instalaciones trifásicas se sube a cuadros metálicos de 72 módulos o más, con varias filas. Lo importante es que el número de módulos no dice cuánta potencia aguanta el cuadro, solo cuántas protecciones caben dentro. Son dos cosas independientes que se confunden mucho.
Cuántos módulos ocupa cada protección
Aquí es donde se descuadran las cuentas de la mayoría de la gente, porque casi nada ocupa un solo módulo:
- Magnetotérmico unipolar (1P): 1 módulo. Cada vez menos habitual en vivienda, porque solo corta la fase.
- Magnetotérmico bipolar (1P+N o 2P): 2 módulos. Es el estándar actual en los circuitos de una vivienda. Existen versiones compactas de 1 módulo, pero no son la norma.
- Interruptor diferencial bipolar (2P): 2 módulos.
- Interruptor diferencial tetrapolar (4P): 4 módulos, propio de instalaciones trifásicas.
- Interruptor general automático (IGA): 2 módulos en monofásico, 4 en trifásico.
- Protector contra sobretensiones permanentes y transitorias: entre 2 y 4 módulos, y además necesita su propia protección de respaldo.
- Contactor o telerruptor: 2 módulos habitualmente.
- Dispositivo de rearme automático del diferencial: entre 2 y 4 módulos según modelo.
- Interruptor horario o crepuscular: 1 o 2 módulos.
A esto hay que sumarle lo que no es una protección pero ocupa sitio igualmente: las bornas de neutro y de tierra, los peines de conexión, el espacio de los cables que suben de la parte inferior y, en cuadros bien hechos, las tapas ciegas que cubren los huecos libres. Un cuadro donde el cableado no cabe con holgura es un cuadro que se calienta y donde cualquier intervención futura se convierte en un puzle.
Si no tienes claro qué hace cada uno de esos aparatos y por qué hay varios interruptores generales aparentemente repetidos, está explicado en detalle en qué es el PIA, el IGA y el ICP y para qué sirve cada uno.
La cuenta real de una vivienda
Con los anchos anteriores, el cálculo deja de ser una intuición. Una vivienda con electrificación básica lleva como mínimo cinco circuitos independientes: iluminación, tomas de uso general, cocina y horno, lavadora y lavavajillas, y tomas de baño y cocina. Contando:
- IGA bipolar: 2 módulos
- Diferencial bipolar: 2 módulos
- Cinco magnetotérmicos bipolares: 10 módulos
Son 14 módulos sin añadir nada más. Un cuadro de 12 ya no entra, y uno de 18 se queda con cuatro huecos libres, que es muy poco margen.
Una vivienda con electrificación elevada —la que corresponde a superficies mayores, calefacción eléctrica, aire acondicionado o vitrocerámica con secadora— llega a nueve circuitos. Con dos diferenciales para no dejar la casa entera a oscuras cuando salta uno:
- IGA bipolar: 2 módulos
- Dos diferenciales bipolares: 4 módulos
- Nueve magnetotérmicos bipolares: 18 módulos
Son 24 módulos exactos, es decir, un cuadro de 24 completamente lleno. Ahí ya no cabe ni un protector contra sobretensiones. Por eso en electrificación elevada lo razonable es ir directamente a 36. Qué circuitos son obligatorios en cada caso y cómo se asignan está desarrollado en los circuitos C1 a C9 de una vivienda explicados uno por uno.
Por qué la reserva no es un extra opcional
La guía técnica que acompaña a la ITC-BT-17 recoge la previsión de dejar espacio libre en el cuadro general para futuras ampliaciones, en torno a un 20 % de su capacidad. No es un capricho del reglamento: es reconocer que una instalación eléctrica vive treinta años y que en treinta años las casas cambian.
Piensa en lo que ha entrado en las viviendas en la última década y que hace quince años no estaba en ningún cuadro:
- Un punto de carga para coche eléctrico, que exige circuito propio, su magnetotérmico y su diferencial dedicado.
- Una placa de inducción sustituyendo al gas, con el consumo que eso implica.
- Aerotermia o bomba de calor, con su circuito independiente.
- Aire acondicionado por conductos o varias unidades split.
- Domótica, con su circuito específico y a menudo con fuentes de alimentación en carril DIN.
- Protector contra sobretensiones, que ha pasado de rareza a instalación habitual.
Cada uno de esos elementos come entre 2 y 6 módulos. Un cuadro sin reserva significa que la próxima reforma empieza por cambiar el cuadro otra vez, con todo lo que arrastra: desmontar, reetiquetar, volver a conectar circuito a circuito y, según el alcance, tramitar de nuevo la documentación. El sobrecoste de poner hoy un cuadro con seis módulos libres es una fracción mínima de lo que cuesta rehacerlo dentro de cinco años.
Errores frecuentes al dimensionar
Contar los circuitos y no los módulos. “Tengo siete circuitos, con un cuadro de 12 voy bien”. No: siete circuitos bipolares son 14 módulos, más el general y el diferencial, 18. Es el error más común.
Olvidar que el ICP ya no está, pero el hueco sí. En instalaciones con contador digital de telegestión el control de potencia lo hace el propio contador, así que el ICP físico ha desaparecido del cuadro. Pero en cuadros antiguos todavía existe ese módulo precintado, y al sustituir hay que decidir qué se hace con ese espacio.
Pensar solo en el ancho. Un cuadro también tiene fondo. Los protectores contra sobretensiones, los rearmes automáticos y algunos diferenciales electrónicos son más profundos de lo normal y no entran en cajas muy planas de empotrar. Antes de comprar hay que mirar las dos dimensiones.
Ignorar el grado de protección del entorno. Un cuadro en un garaje, un trastero o un porche necesita una envolvente con un grado de protección acorde, y esas cajas suelen tener menos módulos útiles para el mismo tamaño exterior por el espacio que se lleva la junta y la tapa.
Llenar el cuadro hasta el último hueco para “aprovecharlo”. Un cuadro saturado dificulta la disipación de calor de las propias protecciones y convierte cualquier revisión en una operación incómoda. El espacio libre también es funcional.
Qué hacer si tu cuadro ya está lleno
La solución no siempre es sustituirlo. Si el cuadro está en buen estado y solo falta espacio, a veces basta con ampliar añadiendo una caja auxiliar junto a la existente, alimentada desde el general, con sus propias protecciones. Es una salida válida cuando el problema es puntual —añadir un circuito para el aire acondicionado, por ejemplo— y cuando hay pared disponible.
Cuando el cuadro es antiguo, tiene protecciones descatalogadas, le falta el diferencial o el cableado que llega está en mal estado, ampliar es parchear. Ahí lo sensato es sustituir el conjunto y dimensionar desde cero pensando en los próximos veinte años, no en los circuitos de hoy. El proceso completo, con lo que implica en tiempo y documentación, está descrito en sustituir el cuadro eléctrico antiguo de una vivienda.
¿Un cuadro de más módulos aguanta más potencia?
No. El número de módulos indica cuántas protecciones caben físicamente dentro, nada más. La potencia que puede manejar la instalación la determinan el interruptor general, la sección de los cables de la derivación individual y la potencia que tengas contratada. Puedes tener un cuadro de 54 módulos en una vivienda con electrificación básica: cabrán muchas protecciones, pero no podrás consumir más por ello.
¿Cuántos módulos debería dejar libres?
Como referencia práctica, entre un 20 y un 30 % de la capacidad del cuadro. En una vivienda eso significa dejar de cuatro a seis módulos libres en electrificación básica y de seis a ocho en elevada. Si ya sabes que en el futuro quieres punto de carga, aerotermia o climatización, reserva directamente el espacio de esos circuitos —unos cuatro módulos por cada uno— en lugar de conformarte con el mínimo.
¿Puedo poner magnetotérmicos compactos de un módulo para ganar espacio?
Existen y son productos homologados, pero no es la primera opción. Reducen el espacio de conexión disponible en cada borne, complican el cableado ordenado y acaban concentrando calor en menos superficie. Tienen sentido cuando no hay alternativa —un cuadro empotrado que no se puede agrandar sin obra, por ejemplo—, no como método por defecto para meter más cosas en una caja pequeña.
Si amplío el cuadro, ¿hay que tramitar un boletín nuevo?
Depende del alcance. Añadir un circuito a un cuadro existente sin modificar la potencia ni la instalación de enlace no suele requerir un certificado nuevo. Sustituir el cuadro completo, aumentar la potencia contratada o pasar de electrificación básica a elevada sí implica documentación, y en muchos casos es la propia comercializadora o la distribuidora quien la pide. Antes de empezar conviene aclararlo, porque condiciona cómo se planifica el trabajo.
Dimensionar bien un cuadro es una decisión que se toma una vez y se paga —o se agradece— durante años. Si estás planteándote sustituir el tuyo, ampliarlo o montar uno en una instalación nueva, en cuadro eléctrico explicamos cómo abordamos el dimensionado y qué se revisa antes de decidir el tamaño.
Publicado por
Equipo electrico24