Instalación eléctrica de un supermercado de barrio: murales refrigerados, cámaras, línea de cajas y cuadro
Cómo se dimensiona la instalación eléctrica de un autoservicio de alimentación: murales de frío, arcones, cámaras, iluminación, reactiva y reparto del cuadro.
Un supermercado de barrio de 150 a 400 m² es, desde el punto de vista eléctrico, uno de los locales comerciales más exigentes que existen. No por la potencia punta —hay talleres que piden más— sino porque casi toda la carga está funcionando las 24 horas, todos los días del año. El frío no descansa. Eso cambia por completo cómo se dimensiona la instalación, cómo se reparte el cuadro y qué pasa cuando algo falla a las tres de la madrugada.
Este artículo explica cómo se plantea la instalación de un autoservicio de alimentación: qué cargas mandan, cuándo aparece el problema de la energía reactiva, cómo se organiza el cuadro para que un fallo no arrastre la cadena de frío y qué conviene revisar antes de firmar un traspaso.
Las cargas que deciden el dimensionado
El reparto de consumo de un súper de proximidad es bastante estable y poco intuitivo para quien viene de otro tipo de comercio: entre el 55 % y el 70 % del consumo anual es frío, la iluminación se lleva otro 10-20 % y el resto se reparte entre climatización, línea de cajas y servicios auxiliares. Es decir, casi todo el gasto está en equipos que nadie apaga nunca.
Murales refrigerados y armarios de puertas
El mural abierto de lácteos, charcutería y bebidas es la carga estrella. Un mural de 2,5 metros ronda 1-2 kW de consumo del evaporador y ventiladores si el frío es remoto (compresor en sala de máquinas), y bastante más si es autónomo con compresor incorporado. Un súper de 250 m² monta con facilidad tres o cuatro líneas de mural, más los armarios de puertas de cerveza y refrescos.
Cada línea de frío debe ir en circuito independiente, con su magnetotérmico y su diferencial. Compartir dos murales en un mismo circuito para ahorrar módulos es un error caro: si dispara, pierdes el doble de producto. Y en el caso de los murales con compresor incorporado, magnetotérmico de curva D para tolerar el arranque sin disparo intempestivo.
Arcones congeladores y cámara de conservación
Los arcones de congelado (-18 a -22 °C) son motores pequeños pero de ciclo muy frecuente. Suelen agruparse de dos en dos o tres en tres por circuito según potencia, aunque en instalaciones bien hechas se separa el congelado del refrigerado: si cae el circuito de refrigerado tienes horas de margen, si cae el de congelado tienes bastante menos.
La cámara de conservación de la trastienda y, si existe, la cámara de congelación de reserva, van siempre a circuito propio y dedicado, sin nada más colgando. Es el punto donde más producto se concentra y donde un disparo de madrugada tiene el coste más alto.
Sala de máquinas de frío remoto
En superficies a partir de unos 200 m² lo habitual es centralizar los compresores en una sala de máquinas con condensación remota, en lugar de tener equipos autónomos repartidos. Esto mejora mucho el ruido y el calor en sala de ventas, pero concentra un bloque trifásico importante que necesita su propia línea desde el cuadro general, con protección diferencial superinmunizada (los variadores de frecuencia de los compresores modernos generan corrientes de fuga de alta frecuencia que hacen saltar diferenciales convencionales de 30 mA sin que haya defecto real).
Si te suena el problema de disparos sin causa aparente en equipos con electrónica, el detalle está en por qué se dispara el diferencial sin causa aparente.
Iluminación de sala y de mural
La iluminación de un autoservicio es carga continua de 12-14 horas y es, después del frío, lo que más pesa. Todo LED, con índice de reproducción cromática alto (Ra ≥ 85-90) en las zonas de fresco: la fruta, la carne y el pescado se venden por cómo se ven. La iluminación interior de mural suele venir de fábrica con el propio equipo y no debe mezclarse en el circuito de iluminación general.
Conviene separar la iluminación en sub-zonas conmutables: sala de ventas, zona de frescos, trastienda, rótulo y escaparate. Así se puede reducir consumo en horas de reposición y cierre sin dejar el local a oscuras. La normativa del local añade además alumbrado de emergencia con circuitos independientes y batería propia, obligatorio en locales de pública concurrencia según la ITC-BT-28.
Línea de cajas y equipos de oficina
Las cajas registradoras, los TPV, las básculas, el lector de código de barras y la impresora de tickets son cargas ridículas en potencia pero problemáticas en otra cosa: generan corrientes de fuga y son sensibles a microcortes. Van a circuitos con diferencial superinmunizado y, en instalaciones bien planteadas, con protección contra sobretensiones transitorias. Un pico de tensión que te deje sin TPV en sábado por la mañana te cierra el negocio durante horas, aunque el frío siga funcionando.
Potencia a contratar y trifásica
Un súper de barrio de 150-250 m² se mueve típicamente en el entorno de 25-45 kW instalados, y uno de 300-400 m² con sala de máquinas se va por encima. En cuanto hay frío centralizado, aire acondicionado de sala y horno de bollería —muchos autoservicios han incorporado punto de pan—, la instalación es trifásica sin discusión.
Hay un matiz importante que a menudo se pasa por alto: en un local donde todo funciona a la vez y de forma continua, el coeficiente de simultaneidad es muy alto. En una vivienda se puede dimensionar contando con que no se usan todos los circuitos simultáneamente; aquí sí se usan. Dimensionar un súper con criterios de simultaneidad domésticos lleva directamente a disparos del general en verano, cuando el frío trabaja al máximo y además está el aire acondicionado.
Antes de firmar un traspaso, verifica con la distribuidora que existe disponibilidad real de potencia en el edificio. Si el local anterior era una tienda de ropa con 9 kW, pasar a 40 kW trifásicos puede implicar obra en la acometida y semanas de plazo. Tienes los pasos en subir la potencia eléctrica y el trámite completo en acometida eléctrica nueva en Cataluña.
La energía reactiva: el problema silencioso
Este es el punto que diferencia un súper de casi cualquier otro comercio pequeño. Los motores de los compresores de frío consumen energía reactiva, y cuando tienes una decena de motores trabajando de forma continua, el factor de potencia del local se degrada. El resultado aparece en la factura como un recargo por reactiva que muchos propietarios arrastran durante años sin saber de dónde sale.
La solución es una batería de condensadores dimensionada según la medida real del local, instalada en el cuadro general. En instalaciones con variadores de frecuencia hace falta además valorar si se necesita batería con filtros de armónicos, porque una batería estándar en un entorno con mucha electrónica de potencia puede entrar en resonancia y degradarse rápido. La explicación completa está en energía reactiva y factor de potencia.
No es un cálculo que se haga a ojo: requiere medir durante varios días con un analizador de redes en distintas franjas horarias, porque el perfil de un súper de mañana no se parece al de la noche, cuando solo trabaja el frío.
Cómo se reparte el cuadro
El criterio rector es sencillo: la cadena de frío no puede caerse por culpa de nada que pase en el resto del local. El reparto habitual queda así:
- Frío refrigerado: una línea por grupo de murales, diferencial dedicado por línea, curva D donde haya compresor incorporado.
- Frío congelado: circuitos separados del refrigerado, con arcones agrupados por potencia.
- Cámaras de trastienda: circuito propio y exclusivo por cámara, sin compartir.
- Sala de máquinas: línea trifásica independiente con diferencial superinmunizado y protección de motores.
- Iluminación: sub-zonas conmutables más circuito de emergencia independiente.
- Línea de cajas y oficina: diferencial superinmunizado y protector de sobretensiones.
- Climatización y servicios: aire acondicionado, cortina de aire de la entrada, puerta automática, secamanos y agua caliente del aseo.
- Auxiliares de tienda: horno de bollería si lo hay, rebanadora, cortadora de fiambre, carro de reposición.
Con ese reparto, un local mediano se va a 36-54 módulos DIN útiles y a una envolvente de cuatro o más filas. Dejar entre un 20 y un 25 % de reserva vacía no es un lujo: los supermercados de barrio incorporan equipos casi cada temporada —una vitrina de sushi, una máquina de zumo de naranja, un expositor de flores refrigerado— y cada uno quiere su circuito.
Sobre cómo se organiza y se lee todo esto, tienes sustituir el cuadro eléctrico antiguo y la guía de curvas B, C y D.
Lo que conviene revisar antes de firmar un traspaso
Si vas a coger un local que ya era supermercado, revisa con un instalador antes de firmar, no después: potencia contratada real frente a la instalada, estado y capacidad del cuadro, si existe batería de condensadores y si está viva, antigüedad del cableado de las líneas de frío, si hay boletín vigente y si la actividad está correctamente legalizada. En locales que han cambiado de manos varias veces es habitual encontrar circuitos añadidos sobre la marcha, sin documentar y sin protección adecuada.
Tienes la lista completa en traspaso de local comercial: papeleo eléctrico.
Preguntas frecuentes
¿Puedo abrir un supermercado con la instalación que tenía el local anterior?
Casi nunca, salvo que el anterior también fuera alimentación con frío. Un comercio convencional suele tener una potencia muy por debajo de lo que necesita un autoservicio, y sobre todo tiene el cuadro repartido con otro criterio. Lo correcto es una previsión de cargas real con los equipos de frío que vayas a instalar y verificar disponibilidad de potencia en el edificio antes de comprometerte.
¿Por qué me cobran energía reactiva si no tengo maquinaria industrial?
Porque los motores de los compresores de frío la generan, y en un supermercado hay muchos funcionando de forma continua. No hace falta maquinaria pesada: basta con una decena de equipos de frío para que el factor de potencia se degrade. Se corrige con una batería de condensadores dimensionada tras medir el consumo real con un analizador de redes durante varios días.
¿Merece la pena poner un grupo electrógeno o un SAI?
Un SAI sí tiene sentido para la línea de cajas y el servidor, para no perder la venta durante un microcorte. Para el frío, un grupo electrógeno solo se plantea en superficies grandes o en zonas con cortes frecuentes; en un súper de barrio suele salir mejor invertir en sondas de temperatura con alarma al móvil y en un reparto de cuadro que aísle bien cada línea de frío.
¿Qué documentación eléctrica necesito para abrir?
Boletín eléctrico oficial —CIE en Cataluña— firmado por empresa instaladora habilitada y registrado, memoria técnica de diseño o proyecto según la potencia instalada, y la justificación de la ITC-BT-28 si el local entra en pública concurrencia por superficie y aforo. A eso se suma el contrato de suministro y la comunicación previa o licencia de actividad que pida tu ayuntamiento.
Si estás montando o reformando un autoservicio de alimentación y quieres que el frío, la potencia y el reparto del cuadro se dimensionen bien desde el primer día, echa un vistazo al servicio de cuadro eléctrico y pídenos un presupuesto cerrado por escrito con garantía de 6 meses.
Publicado por
Equipo electrico24