ITC-BT-45: qué exige el REBT al termo, los radiadores y la calefacción eléctrica
Aparatos de caldeo según el REBT: distancias a materiales combustibles, termostatos limitadores, circuito propio, tierra y qué cambia en el baño. Guía práctica.
Casi todo lo que calienta en una vivienda lo hace con electricidad en algún momento: el termo del agua caliente, los radiadores del pasillo, el toallero del baño, la estufa que se saca en enero, el suelo radiante del salón. Son los aparatos que más potencia consumen de la casa y, curiosamente, los que se instalan con menos cuidado: se enchufan donde hay un enchufe libre y punto.
El REBT sí dice cosas concretas sobre ellos. Están en la ITC-BT-45, titulada “Instalación de receptores. Aparatos de caldeo”. Es una instrucción corta, apenas un par de páginas, pero explica por qué se queman enchufes en invierno, por qué un termo mal colocado es un problema de seguridad y por qué la calefacción eléctrica merece su propio circuito en el cuadro.
Qué considera el reglamento un “aparato de caldeo”
La definición es amplia a propósito. Entra cualquier receptor cuya función sea producir calor mediante energía eléctrica, sea cual sea la tecnología: resistencia, radiación, convección, acumulación, inducción o arco.
En una vivienda o un local pequeño eso incluye:
- Termos y acumuladores eléctricos de agua caliente sanitaria.
- Radiadores eléctricos, emisores térmicos y acumuladores de calor.
- Convectores, estufas y radiadores de cuarzo o halógenos.
- Toalleros eléctricos.
- Suelo radiante eléctrico y paneles radiantes.
- Aparatos industriales de caldeo: hornos, cubas, resistencias de proceso.
Un matiz que conviene tener claro desde el principio: la instrucción regula cómo se instala el aparato dentro de la instalación eléctrica, no el aparato en sí. El equipo lleva su propio marcado y su propia normativa de producto. Lo que el REBT controla es dónde se coloca, cómo se alimenta, cómo se protege y qué distancias respeta.
La regla que más se incumple: el calor y los materiales combustibles
Es el eje de toda la instrucción y se puede resumir en una frase: un aparato de caldeo no puede proyectar calor sobre nada que arda ni sobre canalizaciones eléctricas.
El reglamento lo plantea desde el riesgo real. Un emisor que calienta a 70 u 80 °C en su carcasa parece inofensivo, pero mantenido durante meses contra una superficie de madera, un mueble o una cortina genera una degradación lenta del material que acaba en carbonización. No hace falta llama para que empiece un incendio: basta con calor sostenido y un material que se va secando.
De ahí salen las condiciones prácticas:
- Distancia libre a paredes, muebles y materiales combustibles, respetando siempre lo que indique el fabricante en su ficha de instalación, que suele ser más restrictivo que el mínimo reglamentario.
- Prohibido montar el aparato sobre superficies combustibles salvo que lleve una protección intercalada resistente al calor.
- Nada de tapar o encerrar el aparato. Meter un emisor dentro de un mueble a medida o taparlo con una cortina larga anula la convección y sube la temperatura de la carcasa muy por encima de lo previsto.
- Las canalizaciones eléctricas no pueden discurrir por detrás ni justo encima de un foco de calor. Un cable sometido a temperatura continuada pierde propiedades del aislamiento y su capacidad de transporte cae, que es justo lo contrario de lo que necesitas en un circuito de alto consumo.
Esta última condición es la que se pasa por alto en reformas. Se instala un radiador nuevo en un tabique por el que sube el tubo del circuito de enchufes y nadie relaciona una cosa con la otra hasta que ese tramo empieza a dar problemas. Si vas a mover puntos de calor en una reforma, conviene saber por dónde pasan realmente las líneas y respetar la prescripción general de las instalaciones interiores.
Termostatos y limitadores: el corte que evita el disgusto
La ITC-BT-45 exige que los aparatos de caldeo destinados a estar en contacto con materias combustibles o inflamables —típico de aplicaciones industriales, cubas, secaderos, hornos de proceso— incorporen un dispositivo que impida alcanzar una temperatura peligrosa.
En el ámbito doméstico esto se traduce en algo que ya viene de serie pero que hay que respetar: el aparato tiene termostato de regulación y, además, un limitador de seguridad independiente. Son dos cosas distintas. El termostato mantiene la temperatura de consigna; el limitador es el que corta cuando algo falla —el termostato se queda pegado, el aparato queda tapado, se bloquea el ventilador—.
Dos errores frecuentes en instalación:
- Puentear o anular el limitador porque “salta mucho”. Si un limitador salta con frecuencia, no está de más: está avisando de un problema de ventilación, de dimensionado o de un termostato averiado.
- Alimentar el aparato a través de un programador o un enchufe con temporizador que no está pensado para esa corriente. Un emisor de 1.500 W arrastra unos 6,5 A de forma continuada durante horas, y muchos programadores de enchufe baratos no aguantan ese régimen aunque su etiqueta diga que sí.
Circuito propio: por qué la calefacción no va en los enchufes
Aquí es donde la ITC-BT-45 se cruza con la parte del reglamento que organiza los circuitos de la vivienda. La ITC-BT-25 y el reparto de circuitos C1 a C9 reservan líneas específicas para estos consumos:
- C4: lavadora, lavavajillas y termo eléctrico, con protección propia.
- C8: calefacción eléctrica, cuando la vivienda dispone de ella como sistema fijo.
- C9: aire acondicionado, que en modo bomba de calor también es un aparato de caldeo a efectos prácticos.
Que exista el circuito C8 no es un capricho de proyectista. Una calefacción eléctrica repartida por la casa suma varios kilovatios que funcionan simultáneamente y durante horas, no en picos cortos como un microondas. Colgar eso del circuito general de enchufes es la receta clásica de los problemas de invierno: el magnetotérmico salta a media tarde, las bases se calientan y las regletas se deforman.
Cuando alguien nos llama porque los enchufes de casa se calientan, en un porcentaje alto de casos hay un emisor térmico o una estufa conectados a una base que nunca se dimensionó para consumo continuo. La solución no es cambiar la base: es sacar ese consumo a su propia línea desde el cuadro.
Además, una vivienda con calefacción eléctrica y termo suele necesitar electrificación elevada en lugar de la básica, con el grado y la potencia contratada que eso implica. Antes de instalar nada conviene revisar si la vivienda está en el umbral de electrificación básica o elevada y si la potencia contratada da de sí, porque el orden lógico es primero comprobar el cuadro y después comprar el aparato.
Sección de cable y protecciones para consumo continuo
Un aparato de caldeo es una carga resistiva prácticamente pura y su comportamiento es cómodo de calcular: no tiene picos de arranque como un motor, pero funciona a plena carga sin pausa. Ese régimen continuo es el que castiga la instalación.
Las consecuencias prácticas:
- La sección del conductor hay que calcularla con criterio de calentamiento y caída de tensión reales para la longitud de la línea, sin apurar. En líneas largas —un termo en la terraza, un acumulador en la habitación del fondo— la distancia manda tanto como la potencia, y ahí conviene aplicar bien el criterio para elegir la sección de cable según potencia y distancia.
- El magnetotérmico se elige con la curva adecuada a una carga sin transitorios y coordinado con la sección del cable, no al revés.
- La protección diferencial es obligatoria como en cualquier circuito, y en aparatos con electrónica de control interna hay que valorar el tipo, porque las fugas con componente continua no las ve un diferencial convencional.
- Puesta a tierra obligatoria en todas las masas metálicas: carcasa del termo, cuerpo del emisor, estructura del toallero. Un termo sin tierra en un cuarto húmedo es de los defectos más serios que se encuentran en instalaciones antiguas.
Aparatos de caldeo en el baño: el caso más delicado
El baño concentra los dos factores que peor se llevan: agua y calor. El termo, el toallero y la estufa de pared son aparatos de caldeo y, además, están dentro de un local con volúmenes de protección definidos por el reglamento.
Lo que hay que respetar:
- Ubicación según volumen. Ningún aparato de caldeo puede colocarse en un volumen donde no esté admitido, y en los volúmenes admitidos debe cumplir el grado de protección IP correspondiente y estar fijado de forma permanente.
- Instalación fija, no enchufada. Un radiador de pared o un toallero se conectan mediante caja de conexión fija; una estufa colgada alimentada con un cable a un enchufe del pasillo no es una solución válida.
- Sin bases de enchufe donde no toca, aunque el aparato “solo se use un rato”.
- Estufas portátiles y radiadores de cuarzo: no tienen sitio en un baño en uso. Es el escenario típico de accidente doméstico grave.
Si estás con obra, este es el momento de dejarlo bien resuelto de origen: en la guía sobre reformar un baño y sus volúmenes, IP y diferencial está el detalle de qué se puede poner en cada zona.
Aparatos móviles y usos temporales
La instrucción también contempla los aparatos de caldeo móviles, que en la práctica son las estufas y calefactores que aparecen cuando llega el frío. Las condiciones son de sentido común, pero el incumplimiento es masivo:
- Cable flexible adecuado a la potencia del aparato y en buen estado, sin empalmes ni cinta aislante.
- Conexión directa a base fija, evitando alargadores enrollados y ladrones encadenados. Un cable enrollado sobre sí mismo con 10 A circulando disipa mal el calor y se calienta desde dentro.
- Nada de compartir base con otro aparato de consumo alto.
- Colocación estable y despejada, lejos de cortinas, ropa tendida y muebles.
Si a mitad de invierno detectas que necesitas más de un calefactor móvil de forma habitual, el problema no es de aparatos: es que la vivienda no tiene resuelta la calefacción y estás forzando una instalación que no se diseñó para eso. Ahí las opciones pasan por una línea fija de calefacción, valorar si conviene subir la potencia contratada o estudiar un sistema más eficiente como la aerotermia y sus implicaciones eléctricas.
Qué mira un instalador cuando revisa estos aparatos
En una revisión de instalación con calefacción eléctrica o termo, los puntos que se comprueban son siempre los mismos:
- Que cada aparato fijo esté alimentado desde su circuito y no colgado del de enchufes.
- Que la sección y la protección estén coordinadas con la potencia real del aparato.
- Que la continuidad de tierra llegue efectivamente a la carcasa metálica.
- Que se respetan las distancias a materiales combustibles y que no hay canalizaciones sometidas a calor.
- Que en zonas húmedas el aparato está en el volumen correcto y con el IP que le corresponde.
- Que el conjunto encaja con la previsión de carga de la vivienda y no deja el cuadro al límite en las horas punta de invierno.
Ese último punto es el que decide si hace falta tocar solo el circuito o replantear el cuadro entero. Merece la pena revisarlo con el reparto de potencia de los electrodomésticos y el factor de simultaneidad antes de encargar nada.
Conclusión
La ITC-BT-45 no es una instrucción complicada, pero regula justo los aparatos que más energía mueven en una casa y los que más se improvisan. Casi todos los incidentes eléctricos de invierno —bases quemadas, cables degradados, saltos de magnetotérmico, olor a plástico caliente— salen de las tres mismas causas: calor demasiado cerca de algo que no lo aguanta, consumo continuo colgado de un circuito que no le corresponde y falta de puesta a tierra.
Si vas a instalar un termo, poner calefacción eléctrica o montar suelo radiante, lo sensato es empezar por el otro extremo: mirar qué admite tu cuadro y tu instalación, y a partir de ahí decidir el aparato. Si quieres que lo revisemos y te digamos qué hace falta antes de comprar nada, échale un vistazo a nuestro servicio de cuadro eléctrico y lo vemos contigo.
¿El termo eléctrico necesita un circuito propio?
Sí. El reglamento reserva el circuito C4 para lavadora, lavavajillas y termo eléctrico, con su protección independiente en el cuadro. Alimentar un termo desde el circuito general de enchufes es una instalación deficiente: es un consumo alto y prolongado que castiga tanto la base como la línea, y compromete la protección del resto del circuito.
¿Puedo poner un radiador eléctrico en el baño?
Depende del aparato y de dónde lo coloques. Un radiador o toallero fijo, con el grado de protección IP adecuado a su volumen y conectado mediante caja de conexión fija, sí es viable. Lo que no es admisible es una estufa portátil enchufada dentro del baño ni un aparato instalado en un volumen donde el reglamento no lo permite.
¿Por qué salta el magnetotérmico cuando enciendo varios emisores?
Porque los aparatos de caldeo consumen a plena carga de forma continua y suman muy rápido. Si están repartidos por el circuito de enchufes, entre dos o tres emisores y cualquier otro electrodoméstico se supera la intensidad de la protección. La solución pasa por sacar la calefacción a su propia línea y comprobar si la potencia contratada y el cuadro dan de sí.
¿Qué distancia hay que dejar entre un emisor térmico y un mueble?
La que indique el fabricante en su manual, que es siempre el criterio más restrictivo y el que hay que aplicar. El principio del reglamento es que el aparato no proyecte calor sobre materiales combustibles ni sobre canalizaciones eléctricas, y que nunca quede encerrado o tapado, porque eso impide la convección y dispara la temperatura de la carcasa.
Publicado por
Equipo electrico24