Instalación eléctrica de un taller de chapa y pintura: cabina, zona ATEX y equipos de secado
Cómo se dimensiona la parte eléctrica de un taller de chapa y pintura: cabina de pintura, clasificación ATEX, grupos de secado, compresor y la iluminación que exige el trabajo de color.
Un taller de chapa y pintura tiene un problema eléctrico que no tiene ningún otro taller: dentro del local hay una zona donde se pulverizan disolventes inflamables. Eso cambia por completo las reglas del juego. Ya no basta con dimensionar bien el cuadro y repartir circuitos, hay que decidir dónde empieza y dónde acaba una zona clasificada, qué material puede entrar en ella y qué material no. A eso se le suma una carga eléctrica alta y muy irregular: el grupo de secado que pide varias decenas de kilovatios durante veinte minutos, el compresor arrancando cada pocos minutos, la extracción funcionando toda la jornada y una iluminación que no puede ser cualquiera porque de ella depende que el color se vea bien. Esta guía cuenta cómo se plantea la instalación de un taller de chapa y pintura de tamaño medio, en qué orden se toman las decisiones y cuáles son los errores que más caros salen.
Primero la previsión de cargas, y sale alta
Antes de hablar de cabinas conviene poner números sobre la mesa, porque en este sector la potencia contratada es casi siempre el cuello de botella. En un taller con una cabina y una zona de preparación, la cuenta suele parecerse a esto:
- Grupo de calefacción de la cabina: es la carga dominante. Si es eléctrico puede irse a 30-45 kW en el ciclo de secado. Si es de gasóleo o gas, el consumo eléctrico baja muchísimo y se queda en el quemador y los ventiladores.
- Turbinas de impulsión y extracción de la cabina: dos motores de entre 4 y 11 kW cada uno, que además arrancan juntos.
- Compresor de tornillo o de pistón: de 5,5 a 15 kW según el taller, con arranques repetidos a lo largo del día.
- Plano o zona de preparación aspirada: extracción propia de 1,5 a 4 kW más su iluminación.
- Secado por infrarrojos móvil: entre 3 y 6 kW por brazo, y muchos talleres tienen dos.
- Aspiración centralizada de lijadoras: 2 a 5 kW.
- Zona de chapa: bancada, soldadura por puntos, calentador de inducción. La soldadura por puntos da picos muy fuertes y muy cortos.
- Alumbrado general del taller y oficina: 2 a 4 kW.
La suma instalada se va con facilidad por encima de 60-80 kW, aunque nunca funcione todo a la vez. Esa distancia entre lo instalado y lo que realmente coincide es la clave del proyecto: se llama coeficiente de simultaneidad y determina si contratas una potencia razonable o una desproporcionada. Un taller que seca con gasóleo y organiza el trabajo para no lijar mientras arranca el ciclo de cabina puede funcionar con una contratación muy inferior a la que sugiere la suma bruta.
La cabina de pintura y la clasificación de zonas
Aquí está la diferencia real con cualquier otro taller. La aplicación de pintura con pistola genera una atmósfera con disolventes en suspensión que, en determinadas concentraciones, es inflamable. El reglamento clasifica esos espacios como locales con riesgo de incendio o explosión, y la instrucción que los regula es la ITC-BT-29, que define las zonas ATEX y qué material se puede montar en cada una.
En la práctica, en un taller de chapa y pintura esto se traduce en tres decisiones concretas:
Dentro de la cabina no entra material eléctrico convencional. Las luminarias de una cabina homologada van montadas al otro lado del cristal, ventiladas, precisamente para quedar fuera de la atmósfera clasificada. Nadie improvisa un foco colgado dentro de la cabina, por muy estanco que parezca.
El entorno inmediato de la cabina también cuenta. La clasificación no se detiene en la chapa de la cabina: alrededor de las aberturas y en la zona de extracción existe un volumen donde todavía puede haber concentración. Ahí no se coloca ni una base de enchufe ni una caja de derivación estándar.
El cuadro va fuera y bien identificado. El cuadro que alimenta la cabina se instala en zona no clasificada, con las maniobras necesarias para que la pistola no pueda pulverizar si la extracción no está funcionando. Ese enclavamiento entre extracción y aplicación no es un extra opcional, es lo que evita que se acumule atmósfera.
Un detalle que se pasa por alto con frecuencia: las puestas a tierra y el control de la electricidad estática. La pulverización carga estáticamente tanto la pieza como el operario. Por eso las cabinas llevan puntos de conexión a tierra específicos para la pieza, y por eso la medición real de la resistencia de la toma de tierra según la ITC-BT-18 es un trámite que en este tipo de taller sí tiene consecuencias prácticas, no solo documentales.
El cuadro: por zonas y con margen
La instalación se organiza en cuadro general más sub-cuadros, porque las zonas del taller tienen naturalezas muy distintas y conviene poder dejar una fuera sin parar el resto.
- Cuadro general: protección general, protección contra sobretensiones, medida y reparto a los sub-cuadros. La reserva de espacio aquí no es un lujo, en este sector siempre acaba entrando una máquina más.
- Sub-cuadro de cabina: alimentación de turbinas, grupo de calefacción, alumbrado de cabina y maniobras de enclavamiento. Es el sub-cuadro con más carga del taller.
- Sub-cuadro de zona de preparación: aspiración, planos aspirados, secado por infrarrojos, tomas de fuerza para herramienta.
- Sub-cuadro de chapa: bancada, soldadura por puntos, calentador de inducción, tomas industriales.
- Sub-cuadro de servicios: alumbrado general, oficina, recepción, climatización, cargadores.
En cuanto a protecciones, hay dos puntos donde se equivocan muchas instalaciones antiguas. El primero es la curva de los magnetotérmicos: motores de turbina y compresores dan picos de arranque que hacen saltar curvas pensadas para consumos suaves, y el resultado son disparos crónicos. Elegir bien entre curva B, C o D evita esos disparos sin tocar amperajes por encima de lo que aguanta el cable. El segundo es la protección propia del motor: un guardamotor o un relé térmico ajustado a la intensidad nominal, que es lo que protege el bobinado de verdad, siguiendo los criterios de la ITC-BT-47 para motores. Un magnetotérmico solo no protege un motor.
En diferenciales, la recomendación práctica es separar y usar rearme automático solo donde la parada no compromete la seguridad. Un diferencial general para todo el taller significa que una fuga en la aspiración deja a oscuras la cabina en pleno ciclo.
La iluminación: aquí no vale cualquier LED
En un taller de chapa y pintura la luz es una herramienta de trabajo, no ambiente. Si el color no se ve bien en cabina y en la zona de preparación, las igualaciones fallan y las piezas vuelven. Los dos parámetros que importan son la temperatura de color, que debe acercarse a la luz de día, y sobre todo el índice de reproducción cromática: por debajo de cierto valor los tonos metalizados y las perlas simplemente no se distinguen. Merece la pena entender bien qué significan lúmenes, kelvin e IRC antes de elegir luminaria, porque es una compra que condiciona la calidad del trabajo durante años.
En el resto del taller el criterio cambia: ahí manda la robustez. Polvo de lijado, proyecciones y humedad exigen luminarias con grado de protección adecuado, y la elección se hace mirando las clasificaciones IP e IK, no el precio del catálogo.
Motores grandes, factor de potencia y facturación
Un taller con compresor, turbinas y aspiración está lleno de motores, y los motores consumen energía reactiva. En instalaciones con esta carga de motores es habitual que aparezcan recargos en factura por bajo factor de potencia, algo que se corrige instalando una batería de condensadores dimensionada para el consumo real. Lo explicamos en detalle en el artículo sobre energía reactiva y factor de potencia en locales. Es de las pocas intervenciones eléctricas que se paga sola con la propia factura.
Otro punto asociado: los arranques. Un compresor de cierto tamaño arrancando en directo provoca huecos de tensión que el resto del taller nota. Arrancadores progresivos o variadores en las turbinas suavizan ese comportamiento, alargan la vida mecánica del equipo y permiten regular caudal de extracción, que es justo lo que interesa cuando se alterna preparación y aplicación.
Documentación: lo que te van a pedir
Un taller de chapa y pintura no es un local cualquiera a efectos administrativos. Al tratarse de una actividad con zonas clasificadas, la instalación suele requerir proyecto técnico firmado y no basta con una memoria simple, y el certificado de instalación tiene que reflejar la clasificación de zonas y el material empleado en cada una. A eso se añade la parte de protección contra incendios del local y las revisiones periódicas que exige la actividad.
Merece la pena tener claro este orden: primero se define la cabina y la clasificación de zonas, después se dimensiona la instalación, y solo entonces se pide potencia a la distribuidora. Hacerlo al revés, contratando primero y viendo después qué cabe, es la vía rápida a una segunda obra.
Los errores que más vemos
- Material eléctrico convencional montado dentro o al borde de la zona clasificada, típicamente una base de enchufe “provisional” junto a la puerta de cabina.
- Grupo de secado conectado sin revisar la sección de la línea, con caída de tensión que baja el rendimiento y calienta el cable.
- Cabina y aspiración compartiendo protección, de forma que un disparo para las dos cosas a mitad de trabajo.
- Iluminación de cabina sustituida por LED genérico sin comprobar reproducción cromática, con problemas de igualación de color que nadie relaciona con la luz.
- Compresor arrancando en directo en una instalación justa, provocando parpadeos y disparos en el resto del taller.
- Cuadro sin reserva, con derivaciones añadidas conforme llegaban máquinas, hasta perder cualquier orden lógico.
FAQ
¿Puedo montar enchufes normales alrededor de la cabina de pintura?
No en la zona clasificada ni en su entorno inmediato. Alrededor de las aberturas de la cabina y en la zona de extracción existe un volumen donde puede haber concentración de disolventes, y ahí solo puede instalarse material adecuado para atmósferas explosivas. En la práctica lo que se hace es alejar las tomas de fuerza a zona segura y alimentar desde ahí, nunca colocar una base convencional pegada a la cabina porque resulta cómodo.
¿Necesito trifásica y cuánta potencia debo contratar?
Trifásica sí, prácticamente sin excepción: turbinas, compresor y grupo de secado vienen en versión trifásica en estas potencias. La potencia a contratar no sale de sumar todas las máquinas, sino de estudiar qué funciona a la vez de verdad. Un taller que seque con gasóleo y no lije mientras corre el ciclo de cabina necesita bastante menos que uno con secado eléctrico y todo simultáneo. Esa previsión se hace antes de pedir nada a la distribuidora.
¿Por qué se me va el color aunque la pintura esté bien preparada?
Es muy habitual que el problema sea la luz y no la mezcla. Si las luminarias de cabina o de la zona de preparación tienen un índice de reproducción cromática bajo, los metalizados y las perlas no se aprecian correctamente y la igualación falla. Antes de dar vueltas a la pistola o al producto conviene comprobar qué luminaria hay montada y con qué características, sobre todo si en algún momento se sustituyó la original por un LED genérico.
¿Sirve la instalación eléctrica de la nave si antes había otra actividad?
Casi nunca sirve tal cual. Una nave de almacén o un taller mecánico sin cabina no tiene ninguna zona clasificada, así que ni el material ni el reparto de circuitos están pensados para esto. Lo habitual es aprovechar acometida y envolvente general si están en buen estado y rehacer cuadro, canalizaciones y tomas. Una revisión previa con medición de aislamiento y de resistencia de tierra aclara en poco tiempo qué se conserva y qué hay que rehacer.
Si estás montando un taller de chapa y pintura, ampliando con una segunda cabina o arrastras disparos cada vez que coinciden el compresor y el ciclo de secado, lo sensato es partir de una previsión de cargas realista y un cuadro organizado por zonas con margen para crecer. Podemos revisar tu caso y dejarlo por escrito: échale un vistazo a cuadro eléctrico o a subida de potencia.
Publicado por
Equipo electrico24