electrico24 Instalaciones
Normativa ·

ITC-BT-35: instalación eléctrica en granjas, establos e invernaderos

La ITC-BT-35 regula la instalación eléctrica de granjas, establos e invernaderos: diferenciales, equipotencialidad, grado IP y riesgo de incendio.

itc-bt-35REBTexplotaciones agrícolasgranjasinvernaderosequipotencialidadinstalaciones ganaderas

Una nave ganadera no se cablea como un almacén. Comparten dimensiones, estructura metálica y, a veces, hasta el mismo instalador, pero las condiciones son otras: humedad permanente, amoníaco en el aire, polvo de pienso, limpieza con manguera a presión, roedores y animales que tocan el suelo con cuatro patas a la vez. El REBT lo tiene previsto en una instrucción específica, la ITC-BT-35, que es la que hay que aplicar en explotaciones agrícolas y hortícolas.

Es una de las instrucciones menos conocidas del reglamento y a la vez una de las que más defectos acumula cuando se revisa una instalación existente. Casi siempre por el mismo motivo: la nave se electrificó con criterios de local comercial, y en una explotación esos criterios se quedan cortos.

Qué entra en el ámbito de la ITC-BT-35

La instrucción se aplica a las instalaciones eléctricas de establecimientos agrícolas y hortícolas, tanto en los locales destinados a la cría o estabulación de animales como en las dependencias anexas que forman parte de la explotación. En la práctica, eso incluye:

  • Naves de ganado vacuno, porcino, ovino y avícola.
  • Salas de ordeño, lecherías y cuartos de refrigeración de leche.
  • Almacenes de forraje, paja, pienso y cereal.
  • Invernaderos y umbráculos, con o sin nebulización.
  • Cuartos de bombeo y cabezales de riego.
  • Hípicas, cuadras y picaderos cubiertos.
  • Talleres y cobertizos de maquinaria agrícola dentro de la finca.

Lo que no entra es la vivienda del titular, aunque esté en la misma parcela o adosada a la nave. Esa parte se rige por las instrucciones de vivienda, con su propio reparto de circuitos. Es un punto que conviene tener claro desde el principio, porque condiciona el esquema del cuadro: una masía con explotación suele necesitar separación clara entre la parte doméstica y la de actividad, y a menudo acaba resolviéndose con dos derivaciones o dos suministros distintos.

La protección diferencial: 300 mA de regla general

Aquí está el cambio más visible respecto a una instalación normal. En los locales de la explotación, la ITC-BT-35 fija la protección contra contactos indirectos con dispositivos diferenciales de sensibilidad igual o inferior a 300 mA, y añade el requisito de usar esa misma sensibilidad como medida contra el riesgo de incendio en los locales donde exista ese riesgo —que en una granja son prácticamente todos, con paja, pienso y polvo en suspensión.

Y por encima de eso, para los circuitos que alimenten tomas de corriente de hasta 32 A, la exigencia baja a 30 mA, igual que en vivienda.

El resultado es una estructura en dos niveles que mucha gente interpreta mal cuando la ve en un esquema:

  • Un diferencial de 300 mA cabecera protegiendo el conjunto, preferiblemente selectivo (tipo S) para que no se vaya a la vez que los de aguas abajo.
  • Diferenciales de 30 mA en los circuitos de tomas y de alumbrado accesible.

Nada de esto es por capricho. Una nave grande, con mucha longitud de cable, humedad y motores, tiene una corriente de fuga natural considerable. Si se protege todo con 30 mA, el diferencial se dispara sin avería real y el ganadero acaba puenteándolo —que es exactamente el escenario que la norma intenta evitar. El criterio correcto no es bajar la sensibilidad hasta que deje de saltar, sino medir la fuga real con una pinza amperimétrica y repartir los circuitos para que cada diferencial trabaje con margen.

Equipotencialidad: el apartado que de verdad importa

Si hay un punto donde la ITC-BT-35 se separa de todo lo demás, es este. Un animal es mucho más sensible a la tensión de contacto que una persona. Una vaca que apoya las pezuñas en una rejilla metálica y mete el morro en un bebedero cierra un circuito entre dos puntos de la instalación, descalza, con la piel húmeda y con un recorrido que le pasa por el corazón. Tensiones de pocos voltios —las llamadas corrientes vagabundas o tensiones parásitas— bastan para que deje de beber, baje la producción de leche o se niegue a entrar en la sala de ordeño.

Por eso la instrucción exige una conexión equipotencial suplementaria que una entre sí todas las partes metálicas accesibles simultáneamente por los animales, y las conecte al conductor de protección. Eso incluye elementos que nadie asocia a una instalación eléctrica:

  • Rejillas y enrejados metálicos del suelo, y el mallazo del hormigón si está accesible.
  • Bebederos, comederos y tolvas metálicas.
  • Separadores, cornadizas, tubulares y estructura de los establos.
  • Tuberías de agua, de purín y de vacío de ordeño.
  • Carriles de arrobaderas y elementos móviles de limpieza.

El objetivo no es “poner más cable de tierra”, es anular diferencias de potencial entre dos puntos que el animal pueda tocar a la vez. Una instalación puede tener una toma de tierra correctamente dimensionada y con buena resistencia y seguir dando problemas de corrientes vagabundas porque la equipotencialidad interior no se hizo o se hizo a medias. Es, de hecho, el diagnóstico más habitual en naves con problemas de comportamiento animal que nadie relaciona con la electricidad.

Grado de protección, corrosión y limpieza con manguera

El segundo bloque de requisitos es de envolventes. Los equipos deben tener un grado de protección adecuado a las influencias externas del local, y en una explotación esas influencias se acumulan: agua en forma de chorro, polvo fino de pienso, amoníaco, metano y nitratos en el ambiente.

En la práctica eso significa trabajar con material de IP55 como mínimo en zona de animales, y subir a IP65 o IP66 en puntos que reciben manguera directa —sala de ordeño, pasillos de limpieza, zona de lavado de maquinaria—. Las luminarias, además, tienen que ser estancas y cerradas: una pantalla abierta llena de polvo de pienso es un foco de calor sobre material combustible. Si no tienes claro qué significa cada dígito, lo explicamos en detalle al hablar de los grados de protección IP e IK.

Hay un factor que las tablas no recogen y que destruye instalaciones en pocos años: el amoníaco. Ataca el cobre, los contactos y los bornes de aluminio, y oxida las carcasas por dentro aunque el IP sea correcto. De ahí dos decisiones de diseño que marcan la diferencia:

  • Situar el cuadro eléctrico fuera de la zona de animales, en un local seco, ventilado y accesible solo al personal. No en el pasillo de la nave.
  • Usar envolventes de poliéster o material aislante en lugar de chapa metálica en los subcuadros que sí tengan que estar dentro.

Los conductores, por su parte, deben ir protegidos contra daños mecánicos y ataque de roedores, y fuera del alcance de los animales. Un cable grapado a 80 cm del suelo en una nave de porcino tiene los días contados. Tubo rígido, bandeja alta o canalización enterrada, y nunca una regleta o una caja al alcance del hocico.

Riesgo de incendio: la distancia de 0,5 m

Las granjas se queman con una frecuencia que sorprende a quien no está en el sector, y el origen suele ser eléctrico o térmico. La ITC-BT-35 ataca el caso más típico: los aparatos de calefacción por radiación, esas lámparas de infrarrojos que se usan en maternidad de porcino y en cría avícola.

La regla es mantener una distancia mínima de 0,5 m entre el aparato y los animales o los materiales combustibles. Media docena de centímetros menos y una lámpara que roza la paja o el serrín basta para iniciar un fuego en una nave llena de material inflamable y con mala compartimentación.

Alrededor de eso, el resto de medidas forman un paquete coherente: diferencial de 300 mA como protección contra incendio de origen eléctrico, canalizaciones no propagadoras de la llama, cuadros fuera de la zona de polvo y limpieza periódica de luminarias y motores. Y si en la explotación hay una zona con atmósfera explosiva real —un silo de cereal con polvo en suspensión, una balsa de purín con metano—, ya no basta con la ITC-BT-35: hay que clasificar la zona según los criterios de locales con riesgo de incendio y explosión.

Servicios de seguridad: cuando un corte de luz es un problema de bienestar animal

Este apartado es el que más se olvida y el que más caro sale. En una nave con ventilación forzada, un corte de suministro no es una incomodidad: en verano, con la nave llena, puede provocar bajas en cuestión de una hora. Lo mismo ocurre con la alimentación automática, el ordeño y el enfriamiento de la leche.

La instrucción exige, cuando el bienestar de los animales dependa de un sistema eléctrico, prever una fuente de alimentación de seguridad o, como mínimo, un sistema de alarma que avise del fallo. Las soluciones habituales son tres, y casi siempre se combinan:

  • Grupo electrógeno con conmutación, dimensionado para la ventilación, el ordeño y el frío. Es la opción estándar en explotaciones intensivas, y conviene plantearlo desde el principio porque condiciona el esquema del cuadro —lo vemos con más detalle al hablar de grupos electrógenos y generadores en baja tensión.
  • Trampillas de emergencia de apertura por gravedad o por servomotor con batería, que ventilan por tiro natural si cae la red.
  • Alarma de fallo con aviso al móvil del responsable, independiente de la red eléctrica de la nave.

En el apartado de motores conviene añadir una precisión práctica: las bombas de riego, los ventiladores grandes y los molinos de pienso tienen picos de arranque que no se cubren con un magnetotérmico doméstico. Hay que elegir curva y protección térmica según el régimen real de arranques, siguiendo los criterios de protección de motores del reglamento.

Dónde falla esto en la práctica

Cinco defectos que aparecen casi siempre al revisar una explotación que lleva años funcionando:

  1. No existe equipotencialidad suplementaria. Hay tierra, pero las rejillas, los bebederos y los tubulares no están unidos entre sí. Es el defecto número uno y el que explica la mayoría de problemas de corrientes vagabundas.
  2. Todo protegido con 30 mA. La instalación salta sin motivo aparente, alguien sube la sensibilidad o puentea el diferencial, y la nave se queda sin protección real.
  3. El cuadro está dentro de la nave. Oxidado por amoníaco, con polvo de pienso en los bornes y sin posibilidad de maniobrar con las manos limpias.
  4. Ampliaciones sucesivas sin esquema. Una nave nueva colgada del cuadro antiguo, cables aéreos entre edificios y ningún registro de qué alimenta qué.
  5. Sin previsión de fallo de ventilación. Ni grupo, ni trampillas, ni alarma. Funciona hasta el primer corte largo de agosto.

Ninguno de los cinco se arregla con un parche. Lo que se arregla es el esquema: separar la explotación de la vivienda, decidir qué cargas son críticas, dimensionar protecciones con la fuga real medida y cerrar la equipotencialidad del edificio.

Qué documentación necesitas

Una explotación agrícola es actividad, no vivienda, y eso cambia el papeleo. La instalación necesita un certificado de instalación eléctrica emitido por empresa instaladora habilitada, con su esquema unifilar y sus mediciones, y según la potencia y las características puede requerir proyecto técnico en lugar de memoria. Si hay zonas clasificadas con riesgo de explosión o la potencia es elevada, el proyecto es prácticamente seguro.

Ese documento es el que te van a pedir en tres momentos: al contratar o modificar el suministro con la distribuidora, al tramitar o renovar la licencia de actividad en el ayuntamiento, y al solicitar ayudas o subvenciones a la modernización de explotaciones. También es lo primero que mira un peritaje si hay un siniestro: una instalación sin documentación y con defectos de la ITC-BT-35 deja muy poco margen de discusión con el seguro.

Si tienes una nave, un invernadero o una explotación en el Vallès o el Bages y quieres saber en qué punto está realmente tu instalación, podemos revisarla y dejarte la situación por escrito: desde el servicio de boletín eléctrico y certificado de instalación si lo que necesitas es documentación válida, o desde el de cuadro eléctrico si lo que toca es reordenar las protecciones. Trabajamos a pie de finca en la zona de Granollers y el Vallès Oriental y en el entorno de Manresa.

Preguntas frecuentes

¿Puedo usar diferenciales de 30 mA en toda la nave?

Puedes, pero lo normal es que te dé problemas. Una nave con mucha longitud de cable, humedad y motores tiene una corriente de fuga natural alta, y un diferencial de 30 mA en cabecera se dispara sin avería real. El criterio de la ITC-BT-35 es 300 mA como protección general —preferiblemente selectivo— y 30 mA en los circuitos de tomas de corriente de hasta 32 A. Antes de decidir, conviene medir la fuga real circuito por circuito.

¿La vivienda de la masía se rige por la ITC-BT-35?

No. La parte destinada a vivienda sigue las instrucciones de vivienda, con su reparto de circuitos y sus protecciones. La ITC-BT-35 se aplica a los locales de la explotación y a sus dependencias. Cuando ambas cosas comparten parcela, lo habitual es separarlas en el esquema con derivaciones independientes, y en algunos casos es preferible tener dos suministros distintos.

Mis vacas no entran en la sala de ordeño, ¿puede ser eléctrico?

Es una de las primeras cosas que hay que descartar. Las tensiones parásitas entre el suelo y un elemento metálico que el animal toque —bebedero, cornadiza, carril— provocan rechazo con valores muy bajos, que a una persona le pasarían desapercibidos. La comprobación es medir tensión entre puntos accesibles simultáneamente y revisar si existe conexión equipotencial suplementaria real. Es un fallo frecuente en naves ampliadas por fases.

¿Necesito grupo electrógeno por normativa en una granja?

Lo que exige el reglamento es que, si el bienestar de los animales depende de un sistema eléctrico —ventilación forzada, alimentación automática, ordeño—, exista una fuente de alimentación de seguridad o al menos un sistema de alarma que avise del fallo. El grupo electrógeno es la solución más completa, pero no la única: en algunas explotaciones se resuelve con trampillas de emergencia por gravedad más alarma. La decisión depende del tipo de ganado y de la carga crítica.


Publicado por

Equipo electrico24